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EL PORTERO QUE PARÓ AL SIDA CON UN BALÓN

ethan Zohn 3 Ethan Zohn (Massachusetts, 1973) nunca fue un futbolista brillante. Forjado como guardameta en el Vassar College de su Lexington natal, intentó ganarse la vida en el mundillo del balompié después de graduarse en la universidad. Un par de paradas, en los Hawaii Tsunami y en los Cape Cod Crusaders, ambos de la semidevaluada United Soccer League, bastaron para darse cuenta de que nunca llegaría a dar el salto a la MLS, y mucho menos al fútbol europeo.

Tal vez por eso y movido por sus ganas de conocer mundo por la vía que fuese, aceptó al instante la primera propuesta que se le puso a tiro para salir de los Estados Unidos, por exótica que fuera: fichar por los Bulawayo Highlanders, de la Primera división de Zimbabwe.

La pasión con la que se vive el deporte rey en el continente africano sobrecogió a Ethan tanto como las miserias de una tierra que esconde en su adentros algunas de las grandes pandemias de la humanidad. Su forma de ver y de entender la vida darían un giro radical durante los casi dos años que pasó en el corazón de África.

“Procedo de un familia bostoniana de clase media, en la que recibí una educación acorde con dicho estatus. Así que llegar a Zimbabwe supuso un choque cultural brutal para mí. Recuerdo que en algunos partidos había 50.000 personas viéndonos, y yo era uno de los tres únicos blancos en el estadio. Esa etapa de mi vida fue muy provechosa porque marcó mi camino y me ayudó a conocer de cerca el lado oscuro de nuestra sociedad y el desamparo en el que viven muchos países africanos, asolados por terribles epidemias como el SIDA o el ébola“, cuenta Zohn.

Ese discurso, sin embargo, no encaja lo más mínimo con el proceder de un tipo que dos años más tarde de esa imborrable experiencia se presentaba como participante en la tercera edición del programa Superviviente: África, uno de los reality shows de mayor audiencia de la televisión americana.

Acostumbrados a comportamientos excéntricos por parte de los concursantes, los telespectadores se entusiasmaron con la coherencia, jovialidad y honestidad de Zohn, que 40 días después se alzó con el título de ganador de la prueba -no acumuló ni un solo voto de salida- como último superviviente, embolsándose un millón de dólares de premio. El concurso, que diría Machiavello, fue el medio necesario para justificar los nobles fines que el ex meta de los Bulawayo Highlanders tenía in mente.

Tan decidido como el día que hizo las maletas en 10 minutos para probar fortuna en lo más profundo del África negra, Zohn se despidió del Parque Nacional de Shabo, en Kenia, donde había amasado su pequeña fortuna durante algo más de un mes, compró algunos regalos para su familia en Nairobi y nada más pisar suelo yanqui se embarcó en el lanzamiento de la Grassroot Soccer United (GRS), un proyecto de caridad cuya finalidad no era otra que tratar de movilizar a la comunidad del fútbol para combatir la epidemia del SIDA entre la población africana.

Siendo el balompié uno de los valores fundamentales de su vida, a ninguno de sus allegados les sorprendió que escogiera el deporte que adora para promover tan noble causa. Ethan invirtió una parte importante de su premio en crear una vasta organización en la que, según sus propias palabras, “formamos a jugadores de fútbol profesionales sobre el VIH y el SIDA, que después van a las escuelas para enseñar a la juventud sobre cómo prevenir dichas enfermedades. Al mismo tiempo, a esos chicos se les proporciona una educación y la posibilidad de aspirar a un futuro digno”.

UN PROYECTO QUE CAMBIARÍA SU VIDA

Bajo el lema “Using the Power of Soccer in the Fight Against HIV and AIDS” (Usar el poder del fútbol en la lucha contra el VIH y el SIDA), Zohn eligió Zimbabwe para arrancar GRS y contó desde el primer día con el apoyo e implicación directa de varios de sus ex compañeros en los Bulawayo Highlanders.

El fútbol se convirtió en el eje de los diferentes programas educativos y de salud que este proyecto ha sido capaz de trasladar en los 12 últimos años a 23 países de todo el planeta (Zimbabwe, Zambia, Sudáfrica, Etiopía, Liberia, Sudán, Botswana, Guinea Ecuatorial, Ghana, Kenia, Lesotho, Malawi, Namibia, Nigeria, Tanzania, Swazilandia, Marruecos, Brasil, República Dominicana, USA, Canadá, Alemania, Inglaterra, Austria y Ucrania) y que hasta la fecha ha conseguido sacar de la miseria, escolarizar y dar una formación académica a 694.000 niños.

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Zohn estaba convencido de que la naturaleza global de su hermosa iniciativa acabaría por despertar la conciencia de la gente en los países desarrollados y poner freno al SIDA, pero necesitaba un gancho para atraer la atención de los medios.

Por tal motivo, el 20 de agosto de 2008 se embarcó en otro ambicioso proyecto, el de recorrer los 885 kilómetros que separan Foxboro (Massachusetts) de la capital, Washington DC, golpeando una pelota de fútbol sin dejarla caer.

La curiosa empresa, llamada Grassroot Soccer United Dribble 2008, le llevó por las carreteras y pueblos de los estados de Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Pensylvannia, Delaware y Maryland haciendo malabares con la redonda en sus pies durante más de 100 días. El desafío encontró rápidamente eco en varios miembros estelares de la comunidad del soccer estadounidense, que dieron un paso al frente para brindar su ayuda a Ethan y que sus reivindicaciones no cayeran en saco roto.

El ex zaguero internacional Jeff Agoos, la medallista Olímpica Heather O’Reilly o los New Jersey Ironmen, de la Major Indoor Soccer League, echaron una mano a Zohn para que la pelota no dejase de rodar. Incluso Landon Donovan, el mejor jugador yanqui de todos los tiempos, y Alexi Lalas, también prestaron su apoyo a tan noble causa.

“Encontrar motivación para esto no es un problema para mí. Cuando crees en algo como yo lo hago, es más que suficiente para seguir adelante”. Su fe en tan maravillosa iniciativa le ayudó sobremanera cuando, a fines de abril de 2009, le fue diagnosticado un linfoma de Hodgkin CD20-positivo en el pecho, un tipo de cáncer poco común contra el que luchó durante cuatro largos años. Ethan logró vencer tan dura batalla no hace muchos meses, tras recibir dos trasplantes de células madre de su hermano.

Esa titánica pelea por salvar su vida no impidió que Zohn siguiera inmerso de lleno en las múltiples actividades apadrinadas por el GRS, como el proyecto Football for Hope (Fútbol para la esperanza), que la FIFA puso en marcha con 20 centros en toda África. El órgano rector del balompié planetario eligió a Grassroot Soccer United para abrir y gestionar el primero de ellos en Khayelitsha, un suburbio de Ciudad El Cabo, en Sudáfrica.

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Esta suerte de héroe contemporáneo volvería a calzarse las zapatillas para recorrer el Reino Unido y Sudáfrica, justo antes de la Copa del Mundo de 2010, con la redonda atada al pie.

Mientras que en su país natal era reconocido como uno de los diez personajes más influyentes en el soccer de la última década, y eso a pesar de no haber jugado allí nunca un solo partido como profesional, Zohn participó activamente en la fundación del Bantu Rovers FC, un modesto club que sirve a GRS como plataforma para alimentar los sueños de muchos niños, empeñados en seguir los pasos de los grandes íconos de la pelota en el continente negro.

La escuadra de la ciudad de Bulawayo (no podía ser en otro lugar) canaliza a través del fútbol la educación de los chavales cuyo talento con el cuero en los pies es superior a la media de todos aquellos que integran el GRS. Su academia incluye cuatro categorías (alevines, infantiles, cadetes y juveniles) y todos sus jugadores optan a un programa de becas para cursar estudios universitarios en los Estados Unidos. Hasta ahora, cuatro futbolistas del club han hecho realidad ese objetivo.

El primer equipo del Bantu Rovers milita actualmente en la Premier Soccer League (PSL) de Zimbabwe, después de que adquiriera este mismo año la plaza dejada vacante por los Plumtree Chiefs. Un trampolín inmejorable para seguir difundiendo a los cuatro vientos el mensaje del indomable ex portero de los Highlanders.

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Gary Neville, Giggs, Nicky Butt, Phil Neville, Salford City, Scholes

EL NUEVO HOGAR DE LOS ‘FERGIE BABES’

CHICOS DEL 92 4Los cinco han cambiado Old Trafford por Moor Lane. O tal vez sería más correcto decir que Ryan Giggs, Paul Scholes, los hermanos Neville (Phil y Gary) y Nicky Butt están de vuelta en ese minúsculo feudo de la periferia de Manchester donde arrancó la fantástica historia de la mejor camada de jóvenes talentos que han lucido nunca la mítica elástica de los Diablos Rojos.

La generación del 92, como era conocido este quinteto        -junto a David Beckham– en el que se apoyó Alex Ferguson para construir el mejor United de todos los tiempos, volvió a unir sus fuerzas a fines de marzo para desandar sus pasos y tomar el control del Salford City, la escuadra del barrio de Kersal en la que echaron los dientes.

El deseo de las cinco leyendas del ManU, a la sazón amigos desde los tiempos en que compartían sueños en el vestuario de los Ammies, de embarcarse juntos en un proyecto empresarial les llevó, casi por inercia, a fijar la vista en un Salford City cuyas dificultades económicas le habían asomado al precipicio a lo largo del pasado ejercicio.

Los recuerdos de una época mágica y esa deuda impagable con la entidad que les ayudó a alcanzar la meta a la que todo chaval aspira cuando patea una pelota en la adolescencia, fueron argumentos más que sobrados para retornar a Moor Lane, 25 años después, en calidad de propietarios del que fue su primer hogar.

Un partido amistoso entre sus ex compañeros del United (apodados La generación del 92 para la ocasión) y el primer equipo del Salford City, que milita en la Division One Norte de la Northern Premier League (el equivalente a la octava división del fútbol inglés), el pasado 7 de agosto fue el acto oficial de coronación de los Fergie babes (los niños de Ferguson) al mando de este pequeño club barrial no profesional, con 74 años de antigüedad, cuya fuerza siempre estuvo en el trabajo de la base.

Reforzar esa labor de cantera y fortalecer los lazos con la comunidad local son las grandes prioridades para el quinteto de ex internacionales ingleses, cuya primera decisión fue la firma de un convenio por cinco años con la Universidad de Salford que fomente la participación activa de sus estudiantes en el desarrollo de la marca SCFC a través de los distintos eventos y actos organizados desde la entidad.

La progresiva transformación del club en una empresa de gestión deportiva propiciará la creación de nuevos puestos de trabajo, lo que redundará en beneficio de los habitantes de una de las zonas obreras por excelencia de los arrabales del Gran Manchester 

Los efectos de la nueva política empresarial impuesta por los ex mancunian se está dejando sentir hasta en la imagen del club, que ahora tiene un nuevo escudo y ha cambiado sus colores, pasando del tradicional e histórico naranja al rojo, en un evidente guiño al Manchester United, el hermano mayor del Salford City, con el que por cierto ya han reforzado sus lazos de colaboración.

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Empero, los planes de Giggs y compañía no se circunscriben solamente a la formación de nuevos talentos en su academia. Desde su aterrizaje, los nuevos dueños, a quienes por cierto se uniría a fines de septiembre pasado el flamante propietario del Valencia, Peter Lim (poseedor del 50% del accionariado), han dedicado parte de sus esfuerzos a potenciar la primera plantilla con el claro objetivo de dar un salto de calidad que sitúe a los Ammies en aguas más cercanas al fútbol profesional.

“Queremos ver crecer al club, pero sin prisas. Lo verdaderamente importante es hacer un buen trabajo en todas las áreas que nos permita consolidarnos con el paso del tiempo. Nuestros cálculos son llegar al Championship (Segunda división) en menos de 15 años. Para ello habrá que trabajar duro, pero nuestro compromiso con este proyecto es total. Miramos al futuro con mucha ilusión”, admitía a fines de octubre Paul Scholes.

El genio del pelo rojo ha asumido el papel de director deportivo del primer equipo de los Ammies, y trabaja codo con codo junto al mánager, Phil Power. De momento, las cosas marchan viento en popa, ya que el Salford City, que la pasada campaña eludió el descenso de milagro, ocupa la cuarta plaza de la clasificación, a seis puntos del líder, el Darlington 1883, pero con un partido menos.

La presencia habitual en las rústicas gradas de Moor Lane (apenas entran 1.800 personas) de los cinco ex ases del United, siguiendo muy de cerca las evoluciones del segundo City de Manchester, ha obligado al club de Kersal a colgar el cartel de no hay billetes en cada uno de los partidos que han disputado en casa hasta la fecha.

La buena marcha del equipo en su categoría y el inmejorable reclamo de tener al frente del proyecto a Giggs, Scholes, Butt y los Neville ha hecho correr el rumor de que el City podría mudarse a partir de enero al AJ Bell Stadium, el coqueto coliseo del conjunto de rugby de la localidad, con capacidad para 12.000 espectadores. Empero, esa posibilidad, al parecer, no entra en los planes inmediatos de sus accionistas, más proclives a darle un lavado de cara más adelante a su viejo feudo que a una mudanza.

DESPIDO CON POLÉMICA

No todo ha sido de color de rosas hasta el momento para el quinteto al mando de este nuevo Salford. La sospechosa práxis del club en su tentativa por fichar al extremo galés del Trafford FC, Shelton Payne, se ha resuelto con el despido fulminante del segundo técnico del SCFC, Stuart Rudd.

Quien fuera jugador del equipo contactó con Payne para hacerle saber que el Salford pretendía su contratación, una operación que contaba supuestamente con el visto bueno de Scholes. Ruud reveló a través de una red social el OK del atacante a cambiar de aires, lo que encendió las alarmas en el club ante lo que podía interpretarse como un acercamiento ilegal al jugador del Trafford FC.

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El monumental enfado del ex astro del United por el erróneo proceder de Ruud vino motivado por el hecho de que Scholes nunca dio luz verde a dicha operación porque no conocía al jugador en cuestión.

El gabinete de crisis se saldó con el despido encubierto de Rudd, quien fue conminado por la presidenta del club, Karen Baird, a firmar un acuerdo de confidencialidad que le impidiera hacer públicas las causas reales de su marcha. Mientras, el Salford City anunciaba su salida como parte de la reorganización que se está llevando a cabo desde la llegada de los nuevos propietarios.

 

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Academia, Asia, Aspire, Fútbol, Mundial 2022

QATAR RECOGE LOS FRUTOS DE LA PRIMERA COSECHA DE ASPIRE

FOTOS: DAVID RUIZ

FOTOS: DAVID RUIZ

Lejos del ruido mediático provocado por el hecho, cada día más plausible, de que el Mundial de Qatar se acabe jugando en el invierno europeo (denlo por hecho), la academia Aspire sigue dando pequeños pero firmes pasos en su complejo cometido de formar talentos con los que alimentar a su selección el aún lejano 2022, en el que deberán defender el pabellón del acaudalado emirato al calor de su público frente a los mejores equipos del planeta.

De lo que no hay duda es que la metodología de trabajo implantada en los últimos cuatro años por Iván Bravo, el director general del mayor y más sofisticado centro de alto rendimiento deportivo del planeta, y Roberto Olabe, máximo responsable de la parcela balompédica, empieza a recoger sus frutos y, de paso, hacer realidad el lema con el que se fundó en 2004 este imponente oasis de la actividad física en mitad del desierto más rico del globo terráqueo: “Aspire today, inspire tomorrow”.

El título alcanzado hace tres semanas por el combinado sub 19 qatarí en la Copa de Asia de la categoría,  disputada en Myanmar (la antigua Birmania), tras doblegar contra pronóstico a Corea del Norte en la gran final supone un éxito sin precedentes en la historia del fútbol de esta nación de bolsillo (excepción hecha de las dos Champions ganadas por el Al Sadd en 1989 y 2011), y también el primero verdaderamente relevante de la Academia a nivel internacional.

Más allá de que la escuadra dirigida por el técnico español Félix Sánchez Bas se haya asegurado una plaza para el Mundial sub 20 de Nueva Zelanda del próximo año, donde tendrá la oportunidad de medir sus fuerzas con los mejores talentos del planeta, el mayor orgullo de los varios cientos de empleados de casi una cincuentena de nacionalidades que ponen a diario su granito de arena en aras del crecimiento tanto a nivel deportivo como humano de los adolescentes qataríes, reside en el hecho de que ésta es la primera generación de futbolistas que ha echado las muelas de forma íntegra en Aspire.

 “Este título ha sido la culminación de un trabajo de seis años de dura preparación semanal. Los chicos vienen para mejorar sus fundamentos técnicos, físicos y tácticos con sesiones de entrenamiento de la máxima exigencia. Después, el fin de semana, se marchan a jugar con sus clubes para tratar de poner en práctica todos los conceptos que han aprendido y trabajado aquí los días precedentes”, explica Juan Luis Delgado, uno de los integrantes más veteranos de la amplísima legión hispana que pisa a diario los trece terrenos de juego (incluyendo el espectacular estadio cubierto para 8.000 personas en el Dome) del macrocentro sito en uno de los extremos que delimitan la ciudad de Doha.

La forja de estas estrellas del mañana incluye la disputa de minitorneos amistosos entre semana frente a rivales de otros países con el objetivo de grabarles a sangre y fuego el espíritu competitivo, un gen que por mor de sus vidas fáciles y acomodadas desde la tierna infancia no traen de fábrica.

IMG_3572Las escuadras sub 16 y sub 18 de San Lorenzo de Almagro y el Beijing Guan chino han sido los últimos invitados por Aspire para testar el auténtico nivel de sus pupilos y analizar detenidamente gracias a las ocho cámaras instaladas en cada campo por Valter di Salvo, el director de Ciencia y Rendimiento de la Academia (ex responsable de la parcela física en el Manchester United, Real Madrid y Lazio), las fortalezas y debilidades de sus jóvenes promesas, integradas en un total de 13 escuadras.

“Muchos de estos chavales que vienen para competir con los nuestros están más curtidos, más hechos, son más maduros porque sus vidas son distintas, generalmente más complejas, y cuando saltan al campo actúan como si les fuera la vida en ello. Y en el fondo es así, porque saben que sólo destacando con el balón en los pies podrán disfrutar de un estatus relevante en el futuro. Esa garra, ese coraje y esa pelea permanente que muestran en la cancha nos vienen muy bien para que los chicos de aquí sean conscientes de lo importante que es saber competir para poder tener éxito en los torneos en los que participarán más adelante”, señala el técnico castellonense, afincado en Qatar desde 2007.

Los viajes periódicos a Europa para tomar parte en torneos de categorías inferiores de gran relieve, como el MIC en Costa Brava, o las salidas puntuales para conocer de primera mano el trabajo de cantera de clubes especializados desde hace décadas en dicha labor, como la que harán en los próximos días visitando al Athletic en Lezama, complementan las enseñanzas recibidas durante el período formativo, al tiempo que sirven de estímulo a los chavales, deseosos de conocer alguno de los principales santuarios del balompié mundial.

Los alumnos más aventajados de la Academia reciben la oportunidad de cerrar el círculo en algún club de primera fila europeo gracias a los acuerdos alcanzados en su día por Aspire para tal fin. Valga como ejemplo el hecho de que 12 de los 23 integrantes del flamante campeón asiático sub 19 militan en la actualidad en equipos extranjeros (cinco juegan en España, cuatro en Bélgica, dos en Francia y uno en Austria).

Curiosamente, los mejores elementos del once que dirige Sánchez Bas pisan diariamente suelo español. El atacante Akram Afif, autor del gol que dio el título continental a Qatar, defiende los colores del Villarreal (el año pasado jugó en el Sevilla), al igual que el guardameta Youssef Hassan y el volante Nasser Ibrahim Al Nasr; el zaguero Tameem Al Muhaiza milita en el Atlético Madrid C, mientras que el medio Abdullah Ali juega en el Real Madrid.

Bélgica, y más en concreto el KAS Eupen, club adquirido hace un par de años por el emirato para dar salida a los mejores talentos de su mastodóntico proyecto africano vinculado al balompié (Football Dreams), es el otro gran laboratorio que utiliza Aspire para lanzar al ruedo a sus chicos más prometedores y comprobar si tienen madera para la alta competición.

EL ESPEJO DE RAÚL

Tener cerquita a uno de los futbolistas de referencia mundial en las dos últimas décadas como fuente de inspiración ha sido, qué duda cabe, otro de los grandes tantos que se ha apuntado en su haber Bravo y su equipo de colaboradores.

El fichaje hace dos veranos de Raúl González por el Al Sadd ayudó sobremanera a colocar en el mapa el fútbol de la región, pero también fue un movimiento estratégico cuyo gran beneficiario, a medio plazo, ha sido la Academia.

El icono madridista se entusiasmó desde el primer día con el proyecto formativo desarrollado en Aspire y no dudó un segundo en volcar las energías que le dejaban los partidos con el conjunto más laureado del país para contribuir con su experiencia a la mejora del trabajo diario de los más pequeños.

IMG_3494La integración de Raúl en la estructura de Aspire ha sido paulatina y con una doble vertiente: de aprendizaje a nivel organizativo en los despachos, y de enseñanza en su hábitat natural con los niños.

Su implicación con la Academia no ha parado de crecer con el pasar de los meses. Empezó con entrenamientos personalizados para mejorar el trabajo de los delanteros y ha terminado formando parte del cuerpo técnico del equipo sub 19, con el que viajó a Myanmar para arroparles en su camino hacia la corona continental.

Cuentan quienes trabajan a diario con el ex Pichichi de La Roja que Raúl está fascinado con este nuevo rol en su carrera deportiva, y que lo disfruta tanto como cuando dejaba su sello en las redes del Santiago Bernabéu.

Al final de la pasada campaña, el máximo artillero de la Champions League (ex aequo ya con Messi) se despidió de los terrenos de juego y ahora mismo encabeza a full time, al menos hasta finales de este mes (cuando haga las maletas para mudarse definitivamente a Nueva York), esa larga legión de preparadores (en torno a 50 sólo para el fútbol) procedentes de 15 países que han encontrado acomodo en un proyecto de enorme calado que busca la excelencia a largo plazo. Visto lo visto, parece claro que Qatar va muy en serio.

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