Ajax, Barça, Holanda, Johan Cruyff

14 MOMENTOS QUE FORJARON LA LEYENDA DEL ’14’ ETERNO

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Johan Cruyff, presionado por Louis van Gaal, en un Ajax-Sparta (1982). FOTO: Leo Vogelzang

Hendrik Johannes Cruyff pisó el balón hacia atrás y le cambió el ritmo al fútbol. Su escuálida figura aparecía por todas partes para dirigir, cual general sobre el campo de batalla, a una tropa de melenudos y atléticos peloteros que, primero en el Ajax y luego en la selección holandesa, alteraron para siempre los biorritmos de un deporte que hasta la irrupción del genio de la Linnaeusstraat se jugaba al ralentí.

Johan, un teórico ‘9’ que lucía a la espalda el ’14’ pero que nunca nadie pudo definir a ciencia cierta su posición real en el manto verde, lideró la mayor revolución que se conoce en la historia del balompié moderno aunando una velocidad de crucero jamás vista hasta entonces al preciso juego de salón con el que los pupilos de Rinus Michels deleitaron al mundo en el ocaso de los 60 e inicios de los 70.

Icono mayor barcelonista, padre espiritual del ‘tiqui-taca’ en su versión azulgrana y, por ende, de la selección española campeona del Mundo en Sudáfrica, Cruijff (como se escribe su apellido en holandés) forjó su leyenda de futbolista inmortal antes incluso de aterrizar en nuestro país. Catorce momentos marcaron su camino hacia ese panteón de ilustres en el que también están Pelé, Di Stéfano y Maradona. Pasen y disfruten.

1. FICHÓ POR EL AJAX…. ¡DE BÉISBOL! Johan ingresó en el Ajax el día de su décimo cumpleaños (24 de abril de 1957) tras ser escogido entre 300 niños para formar parte de las categorías inferiores del club. Curiosamente, sus primeros pasos en el equipo de sus amores los daría en el equipo alevín de… ¡béisbol! Al ser el más pequeñito del grupo, lo pusieron a jugar de ‘catcher’. Pero aquello no funcionaba y un buen día su entrenador, viéndole hacer malabares con los pies, le instó a que se cambiara a la sección de fútbol. ¡Sabio consejo!

2 UN INGLÉS LE DA LA ALTERNATIVA CON 17 AÑOS. Asombrado por su calidad y jerarquía, Vic Buckingham, técnico inglés del Ajax, le hará debutar en Groningen (15-11-64) frente al GVAV, al que derrotan por 1-3. Johan tenía 17 años, siete meses y 10 días. Dos meses más tarde, con el cuadro amsterdanés en posiciones de descenso, Buckingham es destituido. Rinus Michels, antiguo jugador del club, se hace cargo de los ‘ajacied’ y se estrena con un 9-3 al MVV Maastricht. El ‘general’ hará de Cruyff el mejor jugador del mundo y juntos revolucionarán el balompié.

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3. DOBLETE EN SU ESTRENO CON LA’ORANJE’. El esperado debut de Cruyff con la selección holandesa se produjo el 7 de septiembre de 1966 en el estadio del Feyenoord, De Kuip, ante Hungría, con la clasificación para la Euro-68 en juego. El choque acaba 2-2 y el ‘flaco’ marca los dos tantos del combinado dirigido por George Kessler. Con la ‘Oranje’ jugará un total de 48 partidos, anotando 33 dianas.

4. LA PRIMERA ROJA, A LOS 19 AÑOS. La polémica acompañó a Cruyff durante toda su carrera. Su carácter altanero le metió en problemas desde bien jovencito. De hecho, su primer revés profesional llegó en su segundo partido como internacional, frente a la República Checa (6-11-66), en forma de tarjeta roja directa. El colegiado alemán, Rudi Glöckner, explicó que “le eché porque me miró con intención de agredirme”. Una década después (9-2-75), La Rosaleda sería testigo de su primera expulsión en el fútbol español. Disconforme con la decisión del colegiado Orrantía Capelastegui, que le mandó a vestuarios por protestar el segundo tanto costasoleño, Johan se vio obligado a abandonar el césped escoltado por la Policía Armada.

5. EUROPA LE DESCUBRE ENTRE TINIEBLAS. El Liverpool visitó el Olímpico de Amsterdam un 7 de diciembre de 1966 en competición europea. Bajo una intensa niebla que casi no permitía seguir desde fuera las evoluciones del juego, el Ajax dio un repaso descomunal al equipo de Bill Shankly (5-1), con un flaquito atacante de apenas 19 años como director de la orquesta ‘ajacied’. Johan marcó dos goles y participó en los otros tres. Pero sería la distinción y elegancia de su manera de interpretar el juego lo que enamoró a todo el continente, empezando por el técnico de los Reds, que al día siguiente pidió a la directiva que intente su fichaje para la siguiente campaña.

6. MÜHREN Y SU IDILIO CON EL ’14’. Cruyff lució el mítico ’14’ a la espalda por vez primera el 30 de octubre del 70. Existen dos versiones sobre el porqué lo eligió: la primera apunta a su enfado porque le dejaron sin el ‘9’ tras una lesión y se lo dieron a Gerrie Mühren. La otra, contada por el propio Mühren, dice que Johan entró el último al vestuario y sus compañeros ya se habían repartido las camisetas del uno al once, así que agarró el ’14’. Como ganaron y Mühren marcó ese día dos goles, Cruyff, supersticioso donde los hubiera, le dejó al partido siguiente el ‘9’ “porque nos fue bien el otro día”. Sea como fuere, su decisión de mantener para siempre el número que le acompañaría en su camino hacia la gloria llegó tres semanas después cuando un Cruyff de otro planeta asestó una zurra inolvidable al AZ’67. Johan anotó seis goles y fue sacado a hombros del viejo De Meer.

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7. TRES CHAMPIONS BAÑADAS EN ORO. La debacle sufrida en el Bernabéu a manos del Milan en la final de la Copa de Europa de 1969 (el Ajax, favorito, cayó por 4-1 ante los italianos) fue paradójicamente la antesala de la consagración planetaria tanto del cuadro amsterdanés como la de su gran vedette. Entre 1971 y 1974, Cruyff ganaría tres Copas de Europa y tres Balones de Oro. El primero llegó después de batir en Wembley al Panathinaikos dirigido por Puskas (2-0). Johan conquistó en Rotterdam su segunda ‘Orejona’ con una exhibición estratosférica ante el Inter de Milán. Pese al expeditivo marcaje de Oriali, anotó los dos tantos del triunfo ‘ajacied’. Un gol de Johny Rep a la Juventus le permitió levantar por tercer año seguido el trofeo en Belgrado.

8. EL PARTIDO PERFECTO, SEGÚN KISSINGER. Holanda confirmó el cambio de guardia al frente del fútbol mundial pasando por encima de Brasil en Dortmund (2-0), victoria que clasificó a la ‘Naranja Mecánica’ para la final del Mundial de Alemania 74. La ‘Oranje’, ese día de blanco, desarboló a los vigentes campeones en medio de una lluvia torrencial. Cruyff marca el gol que selló el triunfo con una acrobacia inverosímil que superó al meta Leao. Presente en el palco de autoridades, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, gran amante del balompié, confesó haber disfrutado del “mejor partido que he visto en mi vida”.

9. 26 TOQUES EN 1’ Y AQUEL ESLÁLOM A VOGTS. Holanda se mide a Alemania en la Final del Mundial de 1974. La ‘Naranja Mecánica’ arrancó el mítico duelo con una jugada de 26 toques que acabó en penalti de Berti Vogts sobre Cruyff tras un eslálom vertiginoso del genio tulipán que provocó, al pisar el área, la zancadilla del áspero zaguero del Borussia Mönchengladbach. ¡Y Alemania no había tocado el balón! Neeskens puso por delante a Holanda, aunque la ‘Mannschaft’ remontaría con goles de Breitner y Bonhof para llevarse el título. Pese a la amargura de la derrota ante sus grandes enemigos nada más finalizar el choque, Cruyff, genio y figura, presumió de por vida de aquel segundo puesto. ”Siempre me he preguntado si cambiaría el subcampeonato del mundo del 74 y los elogios que recibimos, por el título en sí. Creo que no porque aún hoy se nos recuerda más que a los campeones”.

10. MICHELS SE LO BIRLÓ AL REAL MADRID. Cruyff fichó por el Barça en octubre de 1973 a espaldas del Ajax, que había negociado su traspaso con el Real Madrid. Rinus Michels, por entonces ya técnico azulgrana, le convenció para que recalase en el equipo de la Ciudad Condal. Fiel a su irredento e ingobernable carácter, Johan optó por seguir los pasos de su mentor en el Ajax y se presentó en el Camp Nou para firmar el contrato que le uniría al club catalán por cinco temporadas. Debutó ante el Granada (28-10-73) y marcó dos goles.

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11. AL FEYENOORD POR UNAS CRÍTICAS. Después de ganar la liga holandesa por segunda año consecutivo en su segunda etapa con el Ajax, Cruyff es criticado por su presidente, Ton Harmsen, quien cree que está ya acabado. En respuesta, ‘el flaco’ se marcha y decide fichar por su máximo rival, el Feyenoord de Rotterdam, al que hará campeón a la siguiente temporada. Sus números con el Ajax son inigualables: 275 partidos oficiales y 204 goles.

12. SE HIZO ENTRENADOR POR UNOS… ¡CERDOS!. Como lo oyen. Cruyff había decidido alejarse de las canchas toda vez que colgó las botas y dedicarse a sus negocios. Pero fue precisamente un revés empresarial lo que le llevó a dar un giro de 180 grados a sus planes primigenios. “Cuando te retiras existe una sensación de vacío. Te sientes perdido. Yo a los 36 años hice terribles inversiones: ¡crianza de cerdos! Todavía me resisto a creer que hice algo así. Pero sí, lo hice. Fue algo que me ayudó a tomar conciencia de la realidad. Así que me dije: deja los puercos, tu mundo es el fútbol… Y entonces me puse a entrenar”, confesó.

13. OTRA REVOLUCIÓN DESDE EL BANQUILLO. El Ajax le ofrece en 1984 la dirección deportiva e inicia un proyecto de remodelación de las estructuras del club: impone el 3-4-3 en todas las categorías inferiores, algo que hará también cuando llegue al Barça años más tarde. Con Van Basten como referente de una joven escuadra en la que también destacan Frank Rijkaard y Ronald Koeman, gana dos Copas de Holanda y su primer título continental como técnico en 1987 tras batir al Lokomotiv de Leipzig en la final de la Recopa, jugada en Atenas. Esa noche Johan hace debutar sobre la hora al último diamante de la cantera ‘ajacied’: Dennis Bergkamp.

14. EL AJAX RETIRÓ SU NÚMERO MÁGICO. La directiva ajacied decidió en 2008 retirar para siempre la camiseta con el número 14 como tributo a su mejor futbolista de siempre por los servicios prestados a la gloriosa entidad amsterdanesa. Semejante decisión, lejos de satisfacer a Cruyff, lo contrarió. “Me extraña que retiren el ’14’ en mi honor. En vez de eso, se debería dar al mejor jugador de tu equipo el número que llevaba tu futbolista más importante”. Siempre Johan.

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Newcastle United, Premier League, Rafa Benítez, Real Madrid

RAFA BENÍTEZ RECUPERA LA ILUSIÓN TRATANDO DE GRITAR ‘EUREKA’ EN NEWCASTLE

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A más de un aficionado al fútbol en este país nuestro se le pusieron las órbitas como platillos volantes al enterarse que las primeras palabras que salieron de la boca de Rafa Benítez, tras el anuncio oficial por parte del Newcastle de su contratación, fueron que volvía “a casa”. Evidentemente, no se trataba de una referencia literal a la ventosa ciudad del norte de Inglaterra, sino a la Premier League, una competición que el preparador madrileño considera su hábitat natural desde su larga y prolífica etapa al frente del Liverpool. Su lugar en el mundo, que diría el gran cineasta argentino Adolfo Aristarain, donde además reside junto a su familia desde entonces, imbuidos todos ellos hasta el tuétano por el estilo de vida british.

Esa pasión latente por el fútbol inglés y la permanente punzada que sentía en el corazón tras su efímero y decepcionante paso por el Real Madrid fueron los dos argumentos de peso que le animaron a desafiar a la lógica, que invitaba a estarse quietecito en su mansión a la vera del río Dee aguardando con tranquilidad a que llegara la oferta idónea para empezar un proyecto de cero a partir del próximo verano, y aceptar el enorme desafío de sacar del pozo a un histórico del balompié sajón venido a menos con todas las alarmas encendidas y un deadline a la vuelta de la esquina. Diez partidos (ahora ya ocho) para meterse en la piel de Arquímedes y encontrar el particular ‘eureka’ blanquinegro que le permita esquivar el fantasma real del descenso.

El par de entrenamientos previos a su rentrée en el torneo más poderoso del mundo frente al Leicester bastaron a Rafa para hacerse una idea bastante aproximada del avispero en el que se ha metido de cabeza: la enfermería hasta los topes (incluido Krul, su portero titular); jugadores desmotivados; con el ánimo por los suelos; en un estado físico deficiente; poco trabajados en materia táctica… Un diagnóstico que invitaría a cualquiera a salir corriendo de St. James’ Park. Pero no a un Rafa Benítez que se ha metido en la sala de máquinas del coliseo de Barrack road plenamente convencido de poder llevar a buen puerto la complicada misión que le ha encomendado el propietario de los magpies, Mike Ashley.

La fe mueve montañas y Benítez sabe mucho de eso (que se lo pregunten a Ancelotti y su Milan felices de la vida con aquel 3-0 en el descanso en la final de la Champions de Estambul). Tal vez por eso y por haber vuelto al ruedo justo donde más cómodo, comprendido y respetado se siente, la última víctima de Florentino Pérez en la trituradora de Concha Espina irradia positivismo por los cuatro costados y está tratando desde el primer minuto de inculcar a sus nuevos discípulos la filosofía del ‘vaso medio lleno’ para encarar los próximos duelos, el primero de ellos ante Norwich City, a la sazón un rival directo en esa pelea por sobrevivir a la zozobra liguera. Dicen quienes le conocen bien que esta nueva aventura en el Reino Unido ha logrado que su mirada destile una ilusión que no se le apreciaba en el rostro al entrenador castizo desde que abandonara Melwood.

No deja de ser curioso que Benítez haya encontrado nada más aterrizar en el hogar de la Toon Army la complicidad y el cariño que nunca llegó a tener durante su breve reinado en el club donde echó los colmillos. Empezando por la dirigencia, siguiendo por los analistas del equipo en los medios locales y acabando por una afición que aún se frota los ojos porque no termina de creerse que este Rafa que se sentó el pasado lunes por vez primera en el banquillo blanquinegro sea el mismo que devolvió al Liverpool sus días de gloria hace justo una década.

Ese flechazo con su nueva hinchada ya se tradujo, durante su debut frente al líder de la Premier en el King Power stadium de Leicester, en un verdadero homenaje a su figura rescatando del cancionero Red alguno de los temas que le dedicaron en The Kop durante su largo periplo como inquilino del banquillo de Anfield, caso de la popular ‘Spanish Bamba’.

Los varios cientos de valientes que se hicieron casi cuatro horas en coche para alentar a Benítez en su bautismo de fuego con las ‘urracas’ le dispensaron una sentida ovación nada más ingresar al terreno de juego que caló hondo en el ánimo de un técnico tremendamente apreciado en las islas Británicas, donde no pueden comprender la falta de paciencia madridista con un tipo honesto, dedicado en cuerpo y alma a su oficio, y que ha sido capaz de lograr títulos allá donde ha trabajado desde que explotara en su etapa al mando del Valencia.

Lo mismo sucedió este último domingo en Saint James’ Park, en la que fue su puesta de largo en casa para recibir ni más ni menos que al Sunderland en un derbi regional también con la permanencia en el horizonte. Acabó en tablas, que el Newcastle logró sobre la bocina, pero eso no impidió que su hinchada agradeciera a Benítez, cuando menos, que su equipo no cayera por séptima vez consecutiva ante los odiados Black Cats.

Fiel a su estajanovista manera de entender su profesión, y en este caso azuzado además por la premura de tiempo, el nuevo ‘boss’ del Newcastle, junto a sus fieles Paco de Miguel y Fabio Peccia (el entrenador de porteros, Xabi Valero, no le ha acompañado en esta ocasión), ha hecho un máster intensivo de las instalaciones del club  a lo largo de esta semana para tratar de sacarles el máximo rendimiento durante las sesiones de trabajo con sus futbolistas.

Darsley Park, el viejo training ground de las ‘urracas’, dista mucho del nivel que ofrecen Melwood (Liverpool), Cobham (Chelsea) o la Ciudad Deportiva de Valdebebas, pero el técnico español no cree que sea un impedimento para llevar adelante sus planes de poner en órbita a una escuadra que necesita empezar a puntuar como el comer. Qué duda cabe que un triunfo sobre el Sunderland habría sido el mejor modo de iniciar la reconquista. Pero el empate y el modo en que se consiguió, piensa Benítez, puede ser igualmente la primera piedra de un proyecto que el entrenador madrileño anhela sea mucho más extenso de estos dos meses y medio que restan para la conclusión del presente ejercicio. Aunque su casa de verdad quede a tres horas y media en coche. Nada es perfecto en esta vida.

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Leicester City, N'Golo Kanté, Premier League

KANTÉ, EL LADRÓN DE GUANTE BLANCO QUE HACE GRANDE AL LEICESTER

El sorprendente Leicester City no sólo vive de la mágica zurda del argelino Mahrez y del carro de goles que lleva anotados el pichichi Vardy (19) en esta disparatada edición de la Premier. Alejado de los focos mediáticos por ser el máximo responsable de que la sala de máquinas del líder de la Liga inglesa esté perfectamente engrasada en todo momento, N’Golo Kanté (París, 1991) se ha ganado el reconocimiento en bloque de los analistas del fútbol sajón.

Su extraordinario sentido táctico del juego, una desbordante condición física y, sobre todo, su brutal capacidad para limpiar el cuero a los rivales o embolsarse prácticamente cada pelota dividida que disputa, ayudan a explicar con mayor solidez argumental el hecho de que el colista del año pasado por estas fechas en el fútbol sajón lleve más de dos meses manteniéndose con holgura a la cabeza del reducido pelotón de aspirantes a desbancar al Chelsea de su sillón dorado.

Pocas veces en la historia del balompié un ‘currito’ habrá tenido tanta influencia en una escuadra aspirante a conquistar una liga de la relevancia de la inglesa como la que actualmente tiene este diminuto estajanovista galo (apenas mide 1’69) en el once de Claudio Ranieri. Tal es así que para el propio técnico italiano y muchos de los especialistas que siguen semana tras semana el campeonato más acaudalado del planeta el verdadero motivo de los éxitos que están cosechando los Foxes a lo largo del presente ejercicio se deben al equilibrio táctico y a la celeridad con la que el mediocentro de origen maliense da inicio a los golpes de mano que Mahrez y Vardy se encargan luego de llevar a feliz puerto.

“En este momento, Kanté es el mejor ‘tacleador’ y recuperador de balones que existe en el mundo”. La frase corresponde a Rio Ferdinand, todo un experto en materia defensiva. Los números avalan el comentario del ex zaguero del United, admirador confeso de un futbolista que llegó el pasado verano a Filbert Street procedente del Caen con la vitola de haber sido el jugador que más balones divididos (4’8 de media por choque) había conquistado en las cinco ligas europeas de referencia (Premier, LaLiga, Serie A, Bundesliga y Ligue 1), y eso a pesar de ser la temporada de su estreno compartiendo cartel con la flor y nata del balompié francés.

Kanté apenas ha superado la treintena de partidos en Inglaterra, pero su impacto con los Foxes en las labores de contención está rayando a un nivel aún superior al que tuvo durante las dos campañas que vistió la elástica azulgrana del modesto club galo. El volante tapón del Leicester lidera las dos estadísticas más notorias en el capítulo defensivo: la de balones divididos ganados -tackles- (115, 4’3 por partido) y la de interceptaciones o robos de balón (116, 4’1 por duelo). No hay ningún jugador entre las grandes competiciones ligueras del Viejo Continente que ‘limpie’ más y mejor el terreno de juego que esta máquina de triturar kilómetros, otro apartado en el que figura también dentro del top five.

Sólo el mediocampista marfileño del Toulouse Jean-Daniel Akpa-Akpro puede presumir en estos momentos de capturar más pelotas a ras de hierba que Kanté en toda Europa (121), aunque le han sido señaladas muchas más faltas que al franco-maliense, todo un prodigio ‘robando carteras’ sin que sus enemigos se percaten de ello. Al hombre-orquesta del Leicester sólo le han pitado 29 faltas, es decir, poco más de una por encuentro disputado en la Premier (ha participado en 28), y no ha pasado de las tres tarjetas amarillas. Indudablemente, la mayor permisividad de los árbitros ingleses en cuestiones de contacto juega en favor de un Kanté que viene superando en esas lides con insultante eficacia desde el arranque liguero a jugadores con una mayor complexión física.

Precisamente, el ser uno de los veinte jugadores más cortos de estatura de la Premier fue uno de los aspectos que estuvieron cerca de impedir su fichaje por los Foxes el pasado verano. El jefe de ojeadores del club, David Mills, lo tenía motorizado desde hacía un año y hacia finales de la anterior campaña se llevó al primer asistente, Steve Walsh, a Francia para verlo en directo. Aunque ya lo había visionado varias veces en vídeo, Walsh quedó más que convencido de que Kanté era el tipo de volante que necesitaban para dar consistencia a su deficiente medio campo, una de las causas del agónico sufrimiento del Leicester durante el pasado ejercicio. Sin embargo, recién llegado al banquillo del King Power stadium, Ranieri mostró sus dudas cuando le tiraron el nombre de Kanté para reforzar la medular al entender que era demasiado pequeño para salir airoso de los duelos con gente de mucha más envergadura en un campeonato tan físico como el inglés.

Pero Walsh y Mills le insistieron tanto en su contratación que al final cedió felizmente a sus consejos. “Steve me decía: Kanté es nuestro hombre Claudio. Estaba mucho más convencido que yo de traerle y al final se salió con la suya. Recuerdo que un mes después, cuando hablamos de Ngolo tras un partido en el que estuvo sensacional, le dije: ‘qué bueno que no me hiciste caso. Está claro que no sabía de lo que hablaba”, reconocía el propio técnico romano, hoy día un fan más del jugador que ejecuta en su 4-4-2 el mismo trabajo de chapa y pintura que hacía Claude Makelele en su Chelsea, el primero de la era Abramovich.

A Ranieri le sucedió entonces algo parecido a lo suyo con Walsh pocos meses atrás: le costó dios y ayuda convencer al magnate ruso de que pagara casi 25 millones de euros al Real Madrid para poder contar con la pieza que, en su opinión, les faltaba a los ‘Blues’ para que el rompecabezas encajase a la perfección. “Ahora ya tenemos nuestra batería”, solía decir el italiano al referirse al inagotable robabalones de origen zaireño.

Al actual pulmón de los Foxes, dotado de un mejor manejo de balón que el ex internacional galo (su acierto en el pase ronda el 82%), le llaman cariñosamente ‘la erupción’. El apelativo se lo puso Drinkwater, el otro héroe anónimo de la medular blaquiazul, por esa insistencia con la que asedia a sus enemigos hasta que les arrebata la redonda. Su único lunar, más allá del juego aéreo por cuestiones obvias, radica en su escasa aportación goleadora (sólo lleva un tanto en liga) motivada por su pobre golpeo de balón desde la media distancia. Consciente de semejante falencia, casi nunca dispara entre los tres palos.

Visto el espectacular rendimiento que está dando sobre el manto verde, en Leicester consideran una ganga los ocho millones de euros que pagaron al Caen por un futbolista que, curiosamente, aún no ha sido siquiera llamado a filas para disputar un amistoso ni por Francia ni por Mali, la patria de sus progenitores. Algunos medios del país vecino no descartan que Didier Deschamps dé la sorpresa llevándoselo a la Eurocopa, dado que su perfil encajaría como anillo al dedo en su entramado táctico.

Por si acaso, ex compañeros suyos en Les Bleus como Thierry Henry aprovechan la más mínima ocasión para enviarle mensajes subliminales. “Kanté es, para mí, el mejor fichaje de la temporada en la Premier. Creo que es tremendo lo que hace en cada partido. Muchas veces da la sensación de que hace el trabajo de dos en el medio campo por el espacio que es capaz de abarcar”, apuntó el ex ‘cañonero’ azulgrana después del duelo que el líder perdió frente al Arsenal en el descuento jugando con un hombre menos durante buena parte del choque, circunstancia que apenas acusaron los de Ranieri en buena medida por el descomunal despliegue físico y táctico realizado por el ex de Boulogne (Tercera división), club en el que inició su andadura profesional en mayo de 2012.

Su trascendencia en el esquema del conjunto que gobierna la Premier es tal que en poco más de un mes de competición se acabó engullendo al internacional suizo Gokhan Inler, el jugador que realmente había pedido Ranieri para fortalecer la Santa Bárbara de los Foxes. No resulta en absoluto extraño que al ex preparador de Atlético y Valencia se le viniera el mundo encima hace dos sábados cuando un problema muscular obligó a su valioso peón de brega a abandonar el césped faltando 20 minutos frente al Norwich. Aunque un gol de Ulloa logró salvar el liderato sobre la bocina, el preparador transalpino sólo podía pensar en qué haría durante las dos siguientes semanas que, sobre el papel, iba a estar inactivo Kanté.

El Leicester, como cabía esperar, acusó en demasía su ausencia ante el West Brom (único duelo que se ha perdido esta temporada), una escuadra de perfil guerrero cuyos volantes camparon a sus anchas sin el antídoto de ‘la erupción’ enfrente. El empate final dejó un sabor agridulce en el seno de la Blue Army, que se temía lo peor con vistas a la inminente salida a Vicarage Road, el feudo del Watford. Empero, el panorama cambió toda vez se supo que los plazos de recuperación de Kanté se habían acortado al mínimo y volvería a estar en el once de salida de ‘King’ Claudio ante los Hornets de Quique Sánchez Flores.

Su regreso resultó decisivo para alimentar una semana más los sueños imposibles del cuadro blanquiazul: el volante de origen africano no sólo completó los 90 minutos como si tal cosa, sino que además fue el jugador que más corrió (11’6 Km.) de los 28 protagonistas y, cómo no, el que más balones birló a Mario Suárez y compañía. Cierto es que el gol del triunfo visitante lo firmó Mahrez (suma ya 15) y para el mediapunta argelino fue también el MVP del choque, pero las palmadas de Ranieri se las llevó, una tarde más, el hombre que articula al líder de la Premier.

Manchester City's Spanish midfielder Dav

ADRIAN DENNIS/AFP/Getty Images

 

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