Ajax, Champions League, Fútbol Total, Stefan Kovacs

Searching for Stefan Kovács

La inesperada al tiempo que aplaudida irrupción del sorprendente Ajax de Erik ten Hag en esta última versión de la Champions League ha reactivado en la mente de no pocos nostálgicos del balompié figuras como la del icónico Johan Cruyff o Rinus Michels como los preconizadores de una idea futbolística que, así que pasen los años, sigue tan vigente como aquella noche de diciembre de 1966 en la que la orquesta ajacied aniquiló al Liverpool del mítico Bill Shankly en el viejo Olímpico de Amsterdam en mitad de una densa niebla.

La historia y, en este caso, la memoria colectiva, tiende a dejarse en el tintero detalles o personas sin las cuales ciertas empresas nunca hubieran tenido el mismo desenlace feliz. Eso lo saben bien por las calles de Amsterdam, donde ningún hincha ajacied por encima del medio siglo olvidará jamás a una de las figuras más enigmáticas y a la vez brillantes en el tempestuoso mundo de los banquillos.

Tan enigmático que hasta el mismísimo Steven Spielberg, a la sazón creador de ET o La Guerra de las Galaxias, se desplazó hasta Transilvania con la intención de entrevistar al “misterioso señor Kovács”. Porque, en verdad, la vida y milagros del hombre que logró cautivar al planeta fútbol llevando la batuta del invencible y magistral Ajax a principios de los 70 está aún hoy plagada de interrogantes.

La conmoción generalizada por la contratación del Tata Martino para sustituir a Tito Vilanova en el banquillo del Camp Nou, en el verano de 2013, fue un mero temblor sísmico comparado con el tsunami que provocó en Amsterdam la elección del entrenador que debía tomar las riendas de la mejor escuadra del momento después de que Rinus Michels, el padre de la criatura, anunciara su marcha al Barcelona.

“Un desconocido viene de un país en el que sólo el nombre de Drácula te dice algo para hacerse cargo del Ajax”, publicaban en junio de 1971 los medios holandeses con un claro deje de menosprecio en referencia al rumano Stefan Cováci, ‘Pisti’ (plomo) para los más allegados, de nacimiento István Kovács por mor de su ascendencia magiar paterna, o Stephane Kovax, como lo rebautizaron en Francia dos años más tarde después de aceptar el reto de recomponer el maltrecho balompié del país vecino desde los cimientos.

Los aceptables méritos contraídos por el preparador nacido en Timisoara al frente del Steaua durante los cuatro años precedentes (una liga y tres Copas de Rumanía) para llegar al viejo De Meer fueron una carta de presentación poco creíble a ojos de un país que por vez primera asomaba orgulloso la cabeza en el panorama futbolístico de la mano de una generación irrepetible de cracks, con Johan Cruyff a la cabeza.

Aunque nunca se supo a ciencia cierta qué fue lo que movió a los mentores del Ajax a decantarse por Stefan Kovács, la rumorología apunta a dos factores: ser el más barato en la lista de 15 técnicos que manejaban y su origen judío (sus abuelos fueron deportados a Auschwitz, donde perecieron víctimas del Holocausto), un detalle no menor en una entidad fundada y regida por miembros de la comunidad hebrea amsterdanesa.

646x4041

Kovács, alzado a hombros por sus jugadores tras ganar la tercera ‘Orejona’ a la Juve. Foto: AFC AJAX

Sea como fuere, ese don nadie, que a fines de los años 30 emigró a Bélgica para jugar en el Charleroi y poder pagarse los estudios de ingeniería textil, ‘hermano de’ Nicolae Covaci, uno de los cinco únicos futbolistas que tomó parte en los tres Mundiales de entreguerras, y apenas considerado por sus compatriotas el cuarto mejor entrenador de todos los tiempos por detrás de Mircea Lucescu, Anghel Iordanescu y Laszlo Bölöni, ingresó en los anales de la historia del deporte rey arramblando durante el par de campañas que guió a los tulipanes con todas las competiciones que disputó. Apenas se le resistió la Copa de 1973, de la que su invencible ejército de apóstoles del llamado ‘Totaal voetbal’ fue apeado a las primeras de cambio por el NAC Breda.

Su bautismo de fuego, que tuvo lugar un 15 de agosto de 1971 ante el FC Twente, despertó idéntica expectación a la de Martino frente al Levante. Si bien el triunfo de su Ajax (0-2 en Enschede) fue mucho más discreto que el logrado por las huestes del técnico rosarino, puso la primera piedra a una temporada memorable y jamás vista hasta el día que Pep Guardiola se puso el mundo por montera conquistando todos los títulos en juego en un solo año con el Barça.

Sin embargo, el de Santpedor no puede presumir de haber acumulado en su caja de caudales los éxitos de Kovács en sus dos primeras campañas dirigiendo la nave culé. Y no sólo en lo que se refiere a títulos (dos Copas de Europa, dos Ligas, dos Supercopas de Europa, una Intercontinental y una Copa de Holanda). Bajo su batuta, el Ajax se impuso en sus 46 partidos como local; anotó 206 goles en Liga, por apenas 38 en contra y obtuvo un 85% de victorias en los 123 choques que estuvo al mando, con un promedio de 3’3 goles por encuentro.

DIO LIBERTAD AL 4-3-3 DE MICHELS
Covaci II, como era conocido en Rumanía hasta hacerse con el timón del Ajax, no se limitó a ser un mero continuador del atrevido estilo engendrado por Michels. Lo perfeccionó y encumbró metiéndolo en una coctelera con algunos preceptos técnicos rescatados de la gran Hungría de Puskas, Kocsis o Higdekuti (toques en corto y el uso de la pared como recurso ofensivo), tácticos (la presión asfixiante en el propio área rival y una sincronía casi infalible al hacer el fuera de juego) y humanos.

‘Pisti’ poseía la mano izquierda que nunca llegó a tener el ‘General’ Michels a lo largo de su longeva carrera como entrenador. Kovács se metió en el bolsillo en un abrir y cerrar de ojos a un vestuario plagado de genios, encorsetados sin embargo por el rigor espartano del 4-3-3 de su predecesor.

El rumano apeló a sus raíces magiares para dotar de musicalidad a ese rodillo que trituraba a sus enemigos a partir de una descomunal potencia física. No bastaba con ganar por acoso y derribo. También debía haber espacio para la estética, la diversión y el espectáculo.

En aras de su particular ideario balompédico, sentó en el banquillo a Velibor Vasovic, toda una institución en el club, para dar entrada a Hors Blankenburg, con mejor salida de balón que el serbio. Del mismo modo, animó a Wim Suurbier y Ruud Krol a surcar con mayor audacia las bandas, lo que implicaba que Johan Neeskens, Arie Haan y Gerrie Mühren hubieran de multiplicarse en labores defensivas.

IMG_8090

Amancio cabecea ante Arie Haan en el Bernabéu, en la vuelta de la semifinal entre Real Madrid y Ajax de la 72-73.

Nadie supo exprimir el talento y la imaginación de los Cruyff, Neeskens, Swaart o Keizer como este hombre afable, sencillo, divertido, contemporizador y sumamente ocurrente que permitió durante su mandato la presencia de las esposas de los jugadores en las concentraciones, o que se fumaran un ‘pitillo’ de vez en cuando, acaso porque él mismo se pasaba los partidos colgado de un cigarrillo en la boca.

Soy tu entrenador, no tu peluquero. Si a tu mujer le parece bien, a mí también. Por lo único que voy a juzgarte es por el número de goles que marques al acabar la temporada”

Esa ‘democratización’ futbolística procedente del este de Europa, en concreto de un país donde paradójicamente gobernaba el comunista Ceaucescu, se dejó sentir desde el día que Kovács plantó bandera en el campo de entrenamiento ajacied. Neeskens inquirió al nuevo técnico si les obligaría a cortarse la melena para poder jugar, como sucedía con el estricto Michels: “Soy tu entrenador, no tu peluquero. Si a tu mujer le parece bien, a mí también. Por lo único que voy a juzgarte es por el número de goles que marques al acabar la temporada”, le respondió ‘Pisti’.

Pero bajo esa condescendencia suya, que para algunos jugadores, caso de Gerrie Muhren, supuso el principio del fin de una escuadra mítica, subyacía una recia personalidad que afloraba cuando era necesario. “Los resultados demuestran que fichar a Kovács fue la decisión correcta”, dijo en su día Cruyff. “Como técnico, era un estratega brillante. Como persona, era muy amable, con un gran sentido del humor. Su metodología nos ayudó a crecer y subir un escalón más”, asegura Johnny Rep, autor del gol que dio al Ajax su tercera Copa de Europa consecutiva en Belgrado, precisamente ante la Juventus.

A LOS ENTRENAMIENTOS EN BICICLETA
La pertinaz sencillez y modestia de la que siempre hacía gala cautivó no sólo a sus pupilos, sino a toda Holanda. Hasta el punto de que la reina Beatriz llegó a ofrecer a Ceaucescu un regalo durante su visita al país de los tulipanes en agradecimiento por haberles ‘cedido’ a un Kovács que aparecía cada mañana en De Meer montado en su inseparable bicicleta.

Como no pocos aspectos de su vida, la decisión de abandonar la escuadra del guerrero aqueo en su máximo apogeo estuvo envuelta en un halo de misterio. La versión más aceptada es que el preparador rumano, como gran visionario que era, intuyó la desintegración de su Ajax tras la marcha de Cruyff al Barcelona y optó por seguir los pasos del timonel.

Hay quien vio en su inesperada renuncia la mano negra de Ceaucescu y su tenebrosa ‘Securitate’, que habría amenazado a Kovács con ensañarse con su entorno familiar si no regresaba de inmediato a Rumanía para hacerse cargo del combinado nacional.

Esta teoría cobraría fuerza después de conocerse recientemente que el ministerio de Deportes francés contactó con el propio dictador del país de Los Cárpatos para que les cediera a su entonces entrenador más reputado a cambio de una cantidad fija de francos mensuales y determinados favores comerciales. El órdago galo resultó de lo más convincente porque el preparador de Timisoara aceptó el reto de liderar la revolución del fútbol francés desde el puesto de seleccionador.

b4d5b26b8e6f06cd5e6a3bbe230cbec8-800

Stefan Kovács (izda), posando con una selección francesa en la que figuran Marius Tresor y Bernard Lacombe.

Su afán por abrir paso a las nuevas camadas posibilitó el desembarco en la ‘Tricolor’ de Michel Platini y Alain Giresse, entre otros. Bajo el liderazgo de semejante par de artistas del cuero y la dirección técnica de quien fuera su ayudante de campo, Michel Hidalgo, Francia alcanzaría nueve años más tarde su primer gran logro con la Eurocopa de 1984. Un hecho que el rumano predijo nada más aterrizar en París. Sea como fuere, su mayor legado en el país vecino fue sentar las bases de lo que más tarde sería el centro de formación de Clairefontaine.

Sus últimas aventuras en los banquillos (selección rumana, Panathinaikos y Mónaco) estuvieron marcadas por el fracaso, lo que acabaría sumiendo a Kovács en un deseado olvido que le permitió retirarse en 1987 a uno de los tres apartamentos que adquirió con las primas ganadas con el Ajax en Cluj-Napoca, la hermosa localidad transilvana en la que arrancó su carrera como técnico y donde, según llegó a reconocer, “alcancé la felicidad plena”.

Un cáncer de pulmón sesgaría su existencia 12 días antes de que su amado Ajax añadiera en el viejo Prater vienés la cuarta estrella continental a su gloriosa elástica tras batir al Milan de Fabio Capello mientras disfrutaba de una partida de cartas con sus viejos camaradas del Universitatea.

Un millar de personas le tributó un merecido adiós en su funeral, al que no faltó la columna vertebral de aquel equipo con el que cambió para siempre la historia del fútbol moderno. Ese grupo de jugadores que el día que se despidió de la afición ajacied en De Meer, con un 12-1 al Vitesse, le regaló un coche para que aparcara de una vez por todas su vieja bicicleta. Nunca lo hizo.

Estándar
Ajax, Barça, Holanda, Johan Cruyff

14 MOMENTOS QUE FORJARON LA LEYENDA DEL ’14’ ETERNO

CRUYFF-VAN GAAL

Johan Cruyff, presionado por Louis van Gaal, en un Ajax-Sparta (1982). FOTO: Leo Vogelzang

Hendrik Johannes Cruyff pisó el balón hacia atrás y le cambió el ritmo al fútbol. Su escuálida figura aparecía por todas partes para dirigir, cual general sobre el campo de batalla, a una tropa de melenudos y atléticos peloteros que, primero en el Ajax y luego en la selección holandesa, alteraron para siempre los biorritmos de un deporte que hasta la irrupción del genio de la Linnaeusstraat se jugaba al ralentí.

Johan, un teórico ‘9’ que lucía a la espalda el ’14’ pero que nunca nadie pudo definir a ciencia cierta su posición real en el manto verde, lideró la mayor revolución que se conoce en la historia del balompié moderno aunando una velocidad de crucero jamás vista hasta entonces al preciso juego de salón con el que los pupilos de Rinus Michels deleitaron al mundo en el ocaso de los 60 e inicios de los 70.

Icono mayor barcelonista, padre espiritual del ‘tiqui-taca’ en su versión azulgrana y, por ende, de la selección española campeona del Mundo en Sudáfrica, Cruijff (como se escribe su apellido en holandés) forjó su leyenda de futbolista inmortal antes incluso de aterrizar en nuestro país. Catorce momentos marcaron su camino hacia ese panteón de ilustres en el que también están Pelé, Di Stéfano y Maradona. Pasen y disfruten.

1. FICHÓ POR EL AJAX…. ¡DE BÉISBOL! Johan ingresó en el Ajax el día de su décimo cumpleaños (24 de abril de 1957) tras ser escogido entre 300 niños para formar parte de las categorías inferiores del club. Curiosamente, sus primeros pasos en el equipo de sus amores los daría en el equipo alevín de… ¡béisbol! Al ser el más pequeñito del grupo, lo pusieron a jugar de ‘catcher’. Pero aquello no funcionaba y un buen día su entrenador, viéndole hacer malabares con los pies, le instó a que se cambiara a la sección de fútbol. ¡Sabio consejo!

2 UN INGLÉS LE DA LA ALTERNATIVA CON 17 AÑOS. Asombrado por su calidad y jerarquía, Vic Buckingham, técnico inglés del Ajax, le hará debutar en Groningen (15-11-64) frente al GVAV, al que derrotan por 1-3. Johan tenía 17 años, siete meses y 10 días. Dos meses más tarde, con el cuadro amsterdanés en posiciones de descenso, Buckingham es destituido. Rinus Michels, antiguo jugador del club, se hace cargo de los ‘ajacied’ y se estrena con un 9-3 al MVV Maastricht. El ‘general’ hará de Cruyff el mejor jugador del mundo y juntos revolucionarán el balompié.

IMG_9954IMG_0460

3. DOBLETE EN SU ESTRENO CON LA’ORANJE’. El esperado debut de Cruyff con la selección holandesa se produjo el 7 de septiembre de 1966 en el estadio del Feyenoord, De Kuip, ante Hungría, con la clasificación para la Euro-68 en juego. El choque acaba 2-2 y el ‘flaco’ marca los dos tantos del combinado dirigido por George Kessler. Con la ‘Oranje’ jugará un total de 48 partidos, anotando 33 dianas.

4. LA PRIMERA ROJA, A LOS 19 AÑOS. La polémica acompañó a Cruyff durante toda su carrera. Su carácter altanero le metió en problemas desde bien jovencito. De hecho, su primer revés profesional llegó en su segundo partido como internacional, frente a la República Checa (6-11-66), en forma de tarjeta roja directa. El colegiado alemán, Rudi Glöckner, explicó que “le eché porque me miró con intención de agredirme”. Una década después (9-2-75), La Rosaleda sería testigo de su primera expulsión en el fútbol español. Disconforme con la decisión del colegiado Orrantía Capelastegui, que le mandó a vestuarios por protestar el segundo tanto costasoleño, Johan se vio obligado a abandonar el césped escoltado por la Policía Armada.

5. EUROPA LE DESCUBRE ENTRE TINIEBLAS. El Liverpool visitó el Olímpico de Amsterdam un 7 de diciembre de 1966 en competición europea. Bajo una intensa niebla que casi no permitía seguir desde fuera las evoluciones del juego, el Ajax dio un repaso descomunal al equipo de Bill Shankly (5-1), con un flaquito atacante de apenas 19 años como director de la orquesta ‘ajacied’. Johan marcó dos goles y participó en los otros tres. Pero sería la distinción y elegancia de su manera de interpretar el juego lo que enamoró a todo el continente, empezando por el técnico de los Reds, que al día siguiente pidió a la directiva que intente su fichaje para la siguiente campaña.

6. MÜHREN Y SU IDILIO CON EL ’14’. Cruyff lució el mítico ’14’ a la espalda por vez primera el 30 de octubre del 70. Existen dos versiones sobre el porqué lo eligió: la primera apunta a su enfado porque le dejaron sin el ‘9’ tras una lesión y se lo dieron a Gerrie Mühren. La otra, contada por el propio Mühren, dice que Johan entró el último al vestuario y sus compañeros ya se habían repartido las camisetas del uno al once, así que agarró el ’14’. Como ganaron y Mühren marcó ese día dos goles, Cruyff, supersticioso donde los hubiera, le dejó al partido siguiente el ‘9’ “porque nos fue bien el otro día”. Sea como fuere, su decisión de mantener para siempre el número que le acompañaría en su camino hacia la gloria llegó tres semanas después cuando un Cruyff de otro planeta asestó una zurra inolvidable al AZ’67. Johan anotó seis goles y fue sacado a hombros del viejo De Meer.

IMG_0249

7. TRES CHAMPIONS BAÑADAS EN ORO. La debacle sufrida en el Bernabéu a manos del Milan en la final de la Copa de Europa de 1969 (el Ajax, favorito, cayó por 4-1 ante los italianos) fue paradójicamente la antesala de la consagración planetaria tanto del cuadro amsterdanés como la de su gran vedette. Entre 1971 y 1974, Cruyff ganaría tres Copas de Europa y tres Balones de Oro. El primero llegó después de batir en Wembley al Panathinaikos dirigido por Puskas (2-0). Johan conquistó en Rotterdam su segunda ‘Orejona’ con una exhibición estratosférica ante el Inter de Milán. Pese al expeditivo marcaje de Oriali, anotó los dos tantos del triunfo ‘ajacied’. Un gol de Johny Rep a la Juventus le permitió levantar por tercer año seguido el trofeo en Belgrado.

8. EL PARTIDO PERFECTO, SEGÚN KISSINGER. Holanda confirmó el cambio de guardia al frente del fútbol mundial pasando por encima de Brasil en Dortmund (2-0), victoria que clasificó a la ‘Naranja Mecánica’ para la final del Mundial de Alemania 74. La ‘Oranje’, ese día de blanco, desarboló a los vigentes campeones en medio de una lluvia torrencial. Cruyff marca el gol que selló el triunfo con una acrobacia inverosímil que superó al meta Leao. Presente en el palco de autoridades, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, gran amante del balompié, confesó haber disfrutado del “mejor partido que he visto en mi vida”.

9. 26 TOQUES EN 1’ Y AQUEL ESLÁLOM A VOGTS. Holanda se mide a Alemania en la Final del Mundial de 1974. La ‘Naranja Mecánica’ arrancó el mítico duelo con una jugada de 26 toques que acabó en penalti de Berti Vogts sobre Cruyff tras un eslálom vertiginoso del genio tulipán que provocó, al pisar el área, la zancadilla del áspero zaguero del Borussia Mönchengladbach. ¡Y Alemania no había tocado el balón! Neeskens puso por delante a Holanda, aunque la ‘Mannschaft’ remontaría con goles de Breitner y Bonhof para llevarse el título. Pese a la amargura de la derrota ante sus grandes enemigos nada más finalizar el choque, Cruyff, genio y figura, presumió de por vida de aquel segundo puesto. ”Siempre me he preguntado si cambiaría el subcampeonato del mundo del 74 y los elogios que recibimos, por el título en sí. Creo que no porque aún hoy se nos recuerda más que a los campeones”.

10. MICHELS SE LO BIRLÓ AL REAL MADRID. Cruyff fichó por el Barça en octubre de 1973 a espaldas del Ajax, que había negociado su traspaso con el Real Madrid. Rinus Michels, por entonces ya técnico azulgrana, le convenció para que recalase en el equipo de la Ciudad Condal. Fiel a su irredento e ingobernable carácter, Johan optó por seguir los pasos de su mentor en el Ajax y se presentó en el Camp Nou para firmar el contrato que le uniría al club catalán por cinco temporadas. Debutó ante el Granada (28-10-73) y marcó dos goles.

IMG_9956

11. AL FEYENOORD POR UNAS CRÍTICAS. Después de ganar la liga holandesa por segunda año consecutivo en su segunda etapa con el Ajax, Cruyff es criticado por su presidente, Ton Harmsen, quien cree que está ya acabado. En respuesta, ‘el flaco’ se marcha y decide fichar por su máximo rival, el Feyenoord de Rotterdam, al que hará campeón a la siguiente temporada. Sus números con el Ajax son inigualables: 275 partidos oficiales y 204 goles.

12. SE HIZO ENTRENADOR POR UNOS… ¡CERDOS!. Como lo oyen. Cruyff había decidido alejarse de las canchas toda vez que colgó las botas y dedicarse a sus negocios. Pero fue precisamente un revés empresarial lo que le llevó a dar un giro de 180 grados a sus planes primigenios. “Cuando te retiras existe una sensación de vacío. Te sientes perdido. Yo a los 36 años hice terribles inversiones: ¡crianza de cerdos! Todavía me resisto a creer que hice algo así. Pero sí, lo hice. Fue algo que me ayudó a tomar conciencia de la realidad. Así que me dije: deja los puercos, tu mundo es el fútbol… Y entonces me puse a entrenar”, confesó.

13. OTRA REVOLUCIÓN DESDE EL BANQUILLO. El Ajax le ofrece en 1984 la dirección deportiva e inicia un proyecto de remodelación de las estructuras del club: impone el 3-4-3 en todas las categorías inferiores, algo que hará también cuando llegue al Barça años más tarde. Con Van Basten como referente de una joven escuadra en la que también destacan Frank Rijkaard y Ronald Koeman, gana dos Copas de Holanda y su primer título continental como técnico en 1987 tras batir al Lokomotiv de Leipzig en la final de la Recopa, jugada en Atenas. Esa noche Johan hace debutar sobre la hora al último diamante de la cantera ‘ajacied’: Dennis Bergkamp.

14. EL AJAX RETIRÓ SU NÚMERO MÁGICO. La directiva ajacied decidió en 2008 retirar para siempre la camiseta con el número 14 como tributo a su mejor futbolista de siempre por los servicios prestados a la gloriosa entidad amsterdanesa. Semejante decisión, lejos de satisfacer a Cruyff, lo contrarió. “Me extraña que retiren el ’14’ en mi honor. En vez de eso, se debería dar al mejor jugador de tu equipo el número que llevaba tu futbolista más importante”. Siempre Johan.

IMG_9960

Estándar