Ajax, Champions League, Fútbol Total, Stefan Kovacs

Searching for Stefan Kovács

La inesperada al tiempo que aplaudida irrupción del sorprendente Ajax de Erik ten Hag en esta última versión de la Champions League ha reactivado en la mente de no pocos nostálgicos del balompié figuras como la del icónico Johan Cruyff o Rinus Michels como los preconizadores de una idea futbolística que, así que pasen los años, sigue tan vigente como aquella noche de diciembre de 1966 en la que la orquesta ajacied aniquiló al Liverpool del mítico Bill Shankly en el viejo Olímpico de Amsterdam en mitad de una densa niebla.

La historia y, en este caso, la memoria colectiva, tiende a dejarse en el tintero detalles o personas sin las cuales ciertas empresas nunca hubieran tenido el mismo desenlace feliz. Eso lo saben bien por las calles de Amsterdam, donde ningún hincha ajacied por encima del medio siglo olvidará jamás a una de las figuras más enigmáticas y a la vez brillantes en el tempestuoso mundo de los banquillos.

Tan enigmático que hasta el mismísimo Steven Spielberg, a la sazón creador de ET o La Guerra de las Galaxias, se desplazó hasta Transilvania con la intención de entrevistar al “misterioso señor Kovács”. Porque, en verdad, la vida y milagros del hombre que logró cautivar al planeta fútbol llevando la batuta del invencible y magistral Ajax a principios de los 70 está aún hoy plagada de interrogantes.

La conmoción generalizada por la contratación del Tata Martino para sustituir a Tito Vilanova en el banquillo del Camp Nou, en el verano de 2013, fue un mero temblor sísmico comparado con el tsunami que provocó en Amsterdam la elección del entrenador que debía tomar las riendas de la mejor escuadra del momento después de que Rinus Michels, el padre de la criatura, anunciara su marcha al Barcelona.

“Un desconocido viene de un país en el que sólo el nombre de Drácula te dice algo para hacerse cargo del Ajax”, publicaban en junio de 1971 los medios holandeses con un claro deje de menosprecio en referencia al rumano Stefan Cováci, ‘Pisti’ (plomo) para los más allegados, de nacimiento István Kovács por mor de su ascendencia magiar paterna, o Stephane Kovax, como lo rebautizaron en Francia dos años más tarde después de aceptar el reto de recomponer el maltrecho balompié del país vecino desde los cimientos.

Los aceptables méritos contraídos por el preparador nacido en Timisoara al frente del Steaua durante los cuatro años precedentes (una liga y tres Copas de Rumanía) para llegar al viejo De Meer fueron una carta de presentación poco creíble a ojos de un país que por vez primera asomaba orgulloso la cabeza en el panorama futbolístico de la mano de una generación irrepetible de cracks, con Johan Cruyff a la cabeza.

Aunque nunca se supo a ciencia cierta qué fue lo que movió a los mentores del Ajax a decantarse por Stefan Kovács, la rumorología apunta a dos factores: ser el más barato en la lista de 15 técnicos que manejaban y su origen judío (sus abuelos fueron deportados a Auschwitz, donde perecieron víctimas del Holocausto), un detalle no menor en una entidad fundada y regida por miembros de la comunidad hebrea amsterdanesa.

646x4041

Kovács, alzado a hombros por sus jugadores tras ganar la tercera ‘Orejona’ a la Juve. Foto: AFC AJAX

Sea como fuere, ese don nadie, que a fines de los años 30 emigró a Bélgica para jugar en el Charleroi y poder pagarse los estudios de ingeniería textil, ‘hermano de’ Nicolae Covaci, uno de los cinco únicos futbolistas que tomó parte en los tres Mundiales de entreguerras, y apenas considerado por sus compatriotas el cuarto mejor entrenador de todos los tiempos por detrás de Mircea Lucescu, Anghel Iordanescu y Laszlo Bölöni, ingresó en los anales de la historia del deporte rey arramblando durante el par de campañas que guió a los tulipanes con todas las competiciones que disputó. Apenas se le resistió la Copa de 1973, de la que su invencible ejército de apóstoles del llamado ‘Totaal voetbal’ fue apeado a las primeras de cambio por el NAC Breda.

Su bautismo de fuego, que tuvo lugar un 15 de agosto de 1971 ante el FC Twente, despertó idéntica expectación a la de Martino frente al Levante. Si bien el triunfo de su Ajax (0-2 en Enschede) fue mucho más discreto que el logrado por las huestes del técnico rosarino, puso la primera piedra a una temporada memorable y jamás vista hasta el día que Pep Guardiola se puso el mundo por montera conquistando todos los títulos en juego en un solo año con el Barça.

Sin embargo, el de Santpedor no puede presumir de haber acumulado en su caja de caudales los éxitos de Kovács en sus dos primeras campañas dirigiendo la nave culé. Y no sólo en lo que se refiere a títulos (dos Copas de Europa, dos Ligas, dos Supercopas de Europa, una Intercontinental y una Copa de Holanda). Bajo su batuta, el Ajax se impuso en sus 46 partidos como local; anotó 206 goles en Liga, por apenas 38 en contra y obtuvo un 85% de victorias en los 123 choques que estuvo al mando, con un promedio de 3’3 goles por encuentro.

DIO LIBERTAD AL 4-3-3 DE MICHELS
Covaci II, como era conocido en Rumanía hasta hacerse con el timón del Ajax, no se limitó a ser un mero continuador del atrevido estilo engendrado por Michels. Lo perfeccionó y encumbró metiéndolo en una coctelera con algunos preceptos técnicos rescatados de la gran Hungría de Puskas, Kocsis o Higdekuti (toques en corto y el uso de la pared como recurso ofensivo), tácticos (la presión asfixiante en el propio área rival y una sincronía casi infalible al hacer el fuera de juego) y humanos.

‘Pisti’ poseía la mano izquierda que nunca llegó a tener el ‘General’ Michels a lo largo de su longeva carrera como entrenador. Kovács se metió en el bolsillo en un abrir y cerrar de ojos a un vestuario plagado de genios, encorsetados sin embargo por el rigor espartano del 4-3-3 de su predecesor.

El rumano apeló a sus raíces magiares para dotar de musicalidad a ese rodillo que trituraba a sus enemigos a partir de una descomunal potencia física. No bastaba con ganar por acoso y derribo. También debía haber espacio para la estética, la diversión y el espectáculo.

En aras de su particular ideario balompédico, sentó en el banquillo a Velibor Vasovic, toda una institución en el club, para dar entrada a Hors Blankenburg, con mejor salida de balón que el serbio. Del mismo modo, animó a Wim Suurbier y Ruud Krol a surcar con mayor audacia las bandas, lo que implicaba que Johan Neeskens, Arie Haan y Gerrie Mühren hubieran de multiplicarse en labores defensivas.

IMG_8090

Amancio cabecea ante Arie Haan en el Bernabéu, en la vuelta de la semifinal entre Real Madrid y Ajax de la 72-73.

Nadie supo exprimir el talento y la imaginación de los Cruyff, Neeskens, Swaart o Keizer como este hombre afable, sencillo, divertido, contemporizador y sumamente ocurrente que permitió durante su mandato la presencia de las esposas de los jugadores en las concentraciones, o que se fumaran un ‘pitillo’ de vez en cuando, acaso porque él mismo se pasaba los partidos colgado de un cigarrillo en la boca.

Soy tu entrenador, no tu peluquero. Si a tu mujer le parece bien, a mí también. Por lo único que voy a juzgarte es por el número de goles que marques al acabar la temporada”

Esa ‘democratización’ futbolística procedente del este de Europa, en concreto de un país donde paradójicamente gobernaba el comunista Ceaucescu, se dejó sentir desde el día que Kovács plantó bandera en el campo de entrenamiento ajacied. Neeskens inquirió al nuevo técnico si les obligaría a cortarse la melena para poder jugar, como sucedía con el estricto Michels: “Soy tu entrenador, no tu peluquero. Si a tu mujer le parece bien, a mí también. Por lo único que voy a juzgarte es por el número de goles que marques al acabar la temporada”, le respondió ‘Pisti’.

Pero bajo esa condescendencia suya, que para algunos jugadores, caso de Gerrie Muhren, supuso el principio del fin de una escuadra mítica, subyacía una recia personalidad que afloraba cuando era necesario. “Los resultados demuestran que fichar a Kovács fue la decisión correcta”, dijo en su día Cruyff. “Como técnico, era un estratega brillante. Como persona, era muy amable, con un gran sentido del humor. Su metodología nos ayudó a crecer y subir un escalón más”, asegura Johnny Rep, autor del gol que dio al Ajax su tercera Copa de Europa consecutiva en Belgrado, precisamente ante la Juventus.

A LOS ENTRENAMIENTOS EN BICICLETA
La pertinaz sencillez y modestia de la que siempre hacía gala cautivó no sólo a sus pupilos, sino a toda Holanda. Hasta el punto de que la reina Beatriz llegó a ofrecer a Ceaucescu un regalo durante su visita al país de los tulipanes en agradecimiento por haberles ‘cedido’ a un Kovács que aparecía cada mañana en De Meer montado en su inseparable bicicleta.

Como no pocos aspectos de su vida, la decisión de abandonar la escuadra del guerrero aqueo en su máximo apogeo estuvo envuelta en un halo de misterio. La versión más aceptada es que el preparador rumano, como gran visionario que era, intuyó la desintegración de su Ajax tras la marcha de Cruyff al Barcelona y optó por seguir los pasos del timonel.

Hay quien vio en su inesperada renuncia la mano negra de Ceaucescu y su tenebrosa ‘Securitate’, que habría amenazado a Kovács con ensañarse con su entorno familiar si no regresaba de inmediato a Rumanía para hacerse cargo del combinado nacional.

Esta teoría cobraría fuerza después de conocerse recientemente que el ministerio de Deportes francés contactó con el propio dictador del país de Los Cárpatos para que les cediera a su entonces entrenador más reputado a cambio de una cantidad fija de francos mensuales y determinados favores comerciales. El órdago galo resultó de lo más convincente porque el preparador de Timisoara aceptó el reto de liderar la revolución del fútbol francés desde el puesto de seleccionador.

b4d5b26b8e6f06cd5e6a3bbe230cbec8-800

Stefan Kovács (izda), posando con una selección francesa en la que figuran Marius Tresor y Bernard Lacombe.

Su afán por abrir paso a las nuevas camadas posibilitó el desembarco en la ‘Tricolor’ de Michel Platini y Alain Giresse, entre otros. Bajo el liderazgo de semejante par de artistas del cuero y la dirección técnica de quien fuera su ayudante de campo, Michel Hidalgo, Francia alcanzaría nueve años más tarde su primer gran logro con la Eurocopa de 1984. Un hecho que el rumano predijo nada más aterrizar en París. Sea como fuere, su mayor legado en el país vecino fue sentar las bases de lo que más tarde sería el centro de formación de Clairefontaine.

Sus últimas aventuras en los banquillos (selección rumana, Panathinaikos y Mónaco) estuvieron marcadas por el fracaso, lo que acabaría sumiendo a Kovács en un deseado olvido que le permitió retirarse en 1987 a uno de los tres apartamentos que adquirió con las primas ganadas con el Ajax en Cluj-Napoca, la hermosa localidad transilvana en la que arrancó su carrera como técnico y donde, según llegó a reconocer, “alcancé la felicidad plena”.

Un cáncer de pulmón sesgaría su existencia 12 días antes de que su amado Ajax añadiera en el viejo Prater vienés la cuarta estrella continental a su gloriosa elástica tras batir al Milan de Fabio Capello mientras disfrutaba de una partida de cartas con sus viejos camaradas del Universitatea.

Un millar de personas le tributó un merecido adiós en su funeral, al que no faltó la columna vertebral de aquel equipo con el que cambió para siempre la historia del fútbol moderno. Ese grupo de jugadores que el día que se despidió de la afición ajacied en De Meer, con un 12-1 al Vitesse, le regaló un coche para que aparcara de una vez por todas su vieja bicicleta. Nunca lo hizo.

Anuncios
Estándar
Champions League, Real Madrid, Zidane

Zidane o el arte de ganar más Champions que nadie en menos tiempo

14817426334014

“El Madrid ha hecho historia. Lo digo claramente. Hemos logrado lo que nadie ha conseguido. Es un día histórico para todos los madridistas, para todos los jugadores y para mí”. A Zidane lo que es de Zidane. La contundente victoria del Real Madrid sobre la Juventus en Cardiff no sólo sirvió para que los blancos tumbaran al fin esa suerte de maldición que impedía a una escuadra repetir corona continental desde que la Champions es Champions. La duodécima Copa de Europa merengue, que aterrizará en los próximos días en la sala de trofeos del Santiago Bernabéu, ha elevado al técnico merengue directamente hasta los altares de la máxima competición continental y, por ende, mejor torneo del balompié mundial a nivel de clubes.

La clarividencia e inmejorable tino con los que el francés ha guiado los pasos del flamante bicampeón europeo en la campaña que bajó el telón en el Millennium stadium multiplican su valor de manera exponencial si se tiene en cuenta que el Real Madrid estaba a punto de sumar seis décadas sin proclamarse rey de España y del Viejo Continente en el mismo año. Dar valor al ‘equipo B’ en los momentos precisos, dosificar a un CR7 que hasta ahora quería jugarlo todo y llegaba muerto a las instancias decisivas o apostar por Isco de inicio en lugar de Bale en ’su’ final soñada son ejemplos significativos que avalan el sobresaliente que el galo ha obtenido en el balance global de su gestión en su primer ejercicio completo al frente de la nave blanca.

Pero la mayor hazaña del actual dueño del banquillo del coliseo de Concha Espina no ha sido ni siquiera igualar el registro del argentino Luis Carniglia, el hombre que condujo a Di Stéfano, Puskas y compañía a obtener en 1958 su tercera corona europea consecutiva en Bruselas a costa del Milan (3-2) apenas un mes después de adjudicarse el campeonato doméstico. Zidane comparte desde la noche del último sábado con el propio  Carniglia, el rumano Stefan Kovacs y el alemán Dettmar Cramer el honor de ser uno de los cuatro estrategas en la longeva historia de la Copa de Europa que sumaron a su palmarés un par de ‘Orejonas’ en sus dos primeros ejercicios sobre el puente de mando merengue, del Ajax y del Bayern Munich, respectivamente.

Dispuesto a contradecir a todos aquellos que desconfiaban de la falta de experiencia y capacidad del francés para coger las riendas de un morlaco de la enjundia del Madrid tras una campaña y media de resultados mediocres con el filial blanco, Zizou se ha dado más prisa que nadie por meter en sus alforjas dos ejemplares del diamante con más quilates en el mundo del balompié a nivel de clubes. Un año y cinco meses ha sido el escaso margen de tiempo que ha precisado el de La Castellane para embaucar hasta al más acérrimo de sus detractores con la consecución de un ‘doblete’ continental con sabor histórico.

14524477637202

Han sido 516 días de un master de aprendizaje y crecimiento permanente al frente del vestuario más valioso del planeta fútbol en los que, además de conquistar la undécima y duodécima, ha recuperado el trono liguero para los blancos tras un quinquenio de sequía, añadiendo por si eso fuera poco sendas muescas a la Supercopa de Europa y al Mundial de clubes. Sólo la Copa del Rey se le ha mostrado esquiva desde su toma de posesión, el 4 de enero de 2016. Un balance, en suma, al alcance de muy pocos. De nadie si atendemos al hecho de que el galo venía directamente de dirigir a un conjunto, el Castilla, en una categoría semi profesional, como es la Segunda B.

El único entrenador que, viviendo una situación similar a la del ex internacional francés, fue capaz de firmar la misma gesta que Zizou fue el mencionado Cramer. El preparador germano se hizo cargo del Bayern un 16 de enero de 1975 en sustitución de Udo Lattek, que venía de ganar para los bávaros su primera Copa de Europa. Cramer, que renunció a dirigir a la selección de Estados Unidos por capitanear desde el banquillo a Beckenbauer, Uli Hoeness, Müller y compañía, invirtió también cerca de 500 días en sacar de la crisis al club más laureado de Alemania para añadir a su palmarés su segundo y tercer entorchados de manera consecutiva tras superar al Leeds United (2-0) y a un Saint Etienne (1-0) liderado por un jovencísimo Michel Platini.

Alabado de forma unánime tanto desde dentro de un vestuario complejo donde los haya, como desde la zona noble del Bernabéu, el entrenador marsellés ha sido, por último, capaz en tan estrecho margen de tiempo de provocar un cambio de guardia en toda regla en lo que respecta al liderazgo futbolístico dentro del balompié continental. Sus dos Champions al hilo y el título liguero sellado dos semanas atrás han acabado de manera definitiva con el largo ciclo triunfal del Barcelona como gran dominador del fútbol europeo en la última década.

La era dorada del conjunto azulgrana, marcada a sangre y fuego por aquel 2009 irrepetible con los seis títulos conquistados por el ‘dream team’ de Guardiola, tocó oficialmente a su fin el pasado fin de semana en las Islas Británicas, justo donde comenzó el idilio del propio Zizou con la ‘Orejona’ quince años atrás. La espectacular volea que partiera de su diestra para fulminar al Bayer Leverkusen sobre la impoluta hierba de Hampden Park y otorgar la ‘Novena’ al Madrid fue, sin él saberlo, la primera página de un hermoso cuento en el que cada episodio (y ya van cuatro) concluyó con su equipo comiendo perdices.

1464471971615
Estándar
Casillas, Champions League, Chelsea, Himno, Mourinho, Porto

MOURINHO MOTIVA A CASILLAS CONTRA SU CHELSEA CON LOS ‘FILHOS DO DRAGAO’

casillas
Las azarosas flechas del destino quisieron que el tan esperado debut de Iker Casillas en Liga de Campeones ante su nueva afición vaya a producirse frente a la escuadra que dirige un viejo conocido tanto del flamante guardameta portista como de los moradores del estadio Do Dragao. El regreso de José Mourinho a la que fuera su casa una década después de llevar a los blanquiazules a levantar su segunda Copa de Europa añadirá una importante dosis de morbo al duelo estrella de este segundo capítulo del torneo continental en su versión 2015-16. Un buen puñado de sentimientos encontrados cargarán como pocas veces se ha visto la atmósfera del coliseo lusitano con la presencia sobre el césped del preparador de Setúbal y del jugador al que declaró una guerra sin cuartel durante su etapa como máximo responsable técnico del Real Madrid.

A diferencia de lo que venía sucediendo en el Bernabéu prácticamente desde el adiós de Mou del club de Concha Espina, Casillas sí estará arropado incondicionalmente para tan especial cita por la parroquia blanquiazul, que desde su aterrizaje en el norte de Portugal no ha parado de transmitirle su cariño y agradecimiento por haber elegido el Porto para continuar su brillante carrera tras dejar el equipo de sus amores. Conscientes de su falta de feeling (por decirlo así) con Mourinho, la incógnita estará en saber qué trato dispensan al hombre que revitalizó las maltrechas arterias de su club a comienzos de la década anterior hasta convertirlo en una máquina de ganar que durante los dos años y medio que duró su reinado añadió a sus vitrinas, entre otros títulos, una Copa de la UEFA y una Champions.

Lo cierto es que el legado mourinhista en Porto, guste o no al respetable, su presidente o su actual portero, va mucho más allá de las hazañas logradas sobre el manto verde. Tanto es así que hasta la canción que Iker escuchará entonar por 50.000 almas instantes antes de que la pelota eche a rodar, lleva el sello del míster setubalense. Filhos do Dragão, o lo que es decir, el You’ll never walk alone del universo portista, se ha hecho con un sitio privilegiado entre el amplio repertorio de cánticos de la parroquia blanquiazul prácticamente desde aquella noche de verano de 2002 en la que los propios futbolistas sorprendieron a los suyos ingresando al césped del viejo Das Antas a oscuras e interpretando un himno desconocido para ellos.

El tema, en realidad, versionaba una vieja canción del popular grupo de folk-rock luso Quinta do Bill llamada Os Filhos da nação, que Mourinho, su ayudante Rui Faria, Antero Henrique (director deportivo del club) y el doctor Puga adaptaron convenientemente con una letra que pretendía motivar a los jugadores y conectarlos con una hinchada que llevaba ya tres temporadas sin oler un solo título. “Todo surgió al iniciarse la pretemporada en Francia, yendo en el autobús del entrenamiento al hotel y viceversa. Rui Faria, Antero, el doctor y yo fuimos poniéndole letra al tema Filhos do Dragão. Con ella pretendíamos dar continuidad al nuevo espíritu que estaba surgiendo dentro del vestuario a esa ambición compartida por todos de hacer de nuevo campeón al FC Porto”, reveló por vez primera Mourinho durante una entrevista concedida al canal de televisión lusa TVI mes y medio después de firmar como técnico del Real Madrid.

Los hechos demostraron que aquella simbiosis grada-césped perseguida por el hoy inquilino del banquillo del Chelsea funcionó a las mil maravillas durante esa campaña 2002-2003, ya que el Porto levantó cuatro títulos: Liga, Copa, Copa de la UEFA (ganada al Celtic en Sevilla) y Supercopa lusa. Un año más tarde completaría su obra de ingeniería al mando de los blanquiazul, ya en el nuevo Dragao, reeditando la corona liguera y conquistando contra todo pronóstico la Copa de Europa tras derrotar en la final por un contundente 3-0 al Mónaco de Morientes en Gelsenkirchen.

Los éxitos de aquella primera campaña completa de Mou dirigiendo al Porto (en la precedente había llegado al equipo en enero de 2002, procedente del Uniao Leiria, para suplir a Octavio Machado) quedaron unidos para siempre al tema Filhos do Dragão. Incluso, días después de conquistar la UEFA, técnico y jugadores se juntaron en unos estudios de la ciudad donde muere el Duero para grabar un videoclip entonando todos juntos los acordes del que ya había sido adoptado como principal estandarte musical de la afición.

MANCHESTER, ENGLAND - OCTOBER 26: Chelsea Manager Jose Mourinho shouts orders during the Barclays Premier League match between Manchester United and Chelsea at Old Trafford on October 26, 2014 in Manchester, England. (Photo by Alex Livesey/Getty Images)

Esa iniciativa, que enardeció hasta límites insospechados los corazones blanquiazules, sentó como un tiro a los integrantes del grupo Quinta do Bill, a la sazón creadores de la canción original y que, además, no tienen una especial simpatía por el club que preside Jorge Nuno Pinto da Costa. “El Porto, por iniciativa de Mourinho, nos pidió permiso para versionar nuestro tema y transformarlo en  Filhos do Dragão para conmemorar aquella campaña histórica, no para adoptarlo como himno oficial permanente del club”, explica su vocalista Carlos Moisés.

 
FILHOS DO DRAGAO (Letra de José Mourinho)
Aquí estás tú, joven Dragón, llegado de otro siglo
en busca de un lugar difícil de encontrar.
En el entrenamiento vive la esperanza
En el juego, la certeza de otra victoria que
tienes que conquistar, que tienes que conquistar!
Ay estos son los hijos del Dragón,
Unidos para vencer, ansiosos por hacer
de este Porto campeón!
En cada estadio nada que temer, en el momento
de la decisión. La victoria es una orden,
nadie puede frenar nuestra adicción a ganar!
Ser Portista es una bendición, no podemos
dividirnos. Dalo todo por el club
porque sólo sabes amarlo!
Ay estos son los hijos del Dragón,
Unidos para vencer, ansiosos por hacer
de este Porto campeón!
Estándar
Champions League, FC Astana, Kazakhstán, Nemanja Maksimovic

EL ASTANA ARRANCA SU SUEÑO DE CHAMPIONS BAJO LA BATUTA DEL ‘XAVI SERBIO’

maksi astanaTener el coeficiente UEFA más bajo de todos los participantes en la fase de grupos de la nueva edición de la Liga de Campeones (310) no ha amilanado lo más mínimo al Football Club Astana. Después de tumbar al Maribor esloveno y al HJK Helsinki, el campeón kazajo festejó a lo grande en Nicosia, tras hacer lo propio con el APOEL Nicosia, su primera incursión en la máxima competición continental, que arrancará esta noche en el estadio Da Luz ante el Benfica. El conjunto chipriota, al que ya batió en su feudo (1-0), no fue capaz de hacer valer el intimidatorio ambiente del GSP stadium y se estrelló contra la seriedad y buen hacer de los pupilos del búlgaro Stanimir Stoilov, que salieron airosos tras 90 durísimos minutos para convertirse en el primer equipo de su país que va a asomar la cabeza entre las 32 mejores escuadras del fútbol europeo.

Gozar de la protección del mismísimo presidente de Kazakhstán, Nursultan Nazarbayev, quien en 2012 lo fagocitó, le cambió el nombre de Lokomotiv por el actual y lo integró al Club Deportivo Presidencial Astana (del que forman parte también el equipo ciclista del Astana, el de baloncesto y el que toma parte en el Dakar, entre otros), tiene mucho que ver con que los Blue and Yellows (azules y amarillos) hayan quemado rápidamente etapas camino de la gloria pese a ser una entidad deportiva de muy nuevo cuño (nació en 2009).

Con todo y con eso, seguramente el detalle más llamativo del Astana hay que buscarlo en la figura del líder de la escuadra. Un aspecto, este, al que el patrón concede una importancia superlativa. A diferencia de lo que sucede en el Astana Pro Team, donde no dudó en tirar de talonario para atraer a figuras del calibre de Contador, Lance Armstrong o Nibali, la brújula de su sección de balompié la lleva un jugón serbio de apenas 20 primaveras: Nemanja Maksimovic.

Centrocampista mixto de imponente físico (mide casi metro noventa) forjado en las inferiores del Estrella Roja, infatigable en el trabajo defensivo y muchísima calidad en su pierna derecha, el mariscal de campo del Astana se ha ganado los galones en un tiempo récord, puesto que aterrizó en Kazakhstán el pasado mes de febrero procedente del Domzale esloveno. Medio millón de euros, todo un mundo para los balcánicos, no les dejó otro remedio que desprenderse de su mejor futbolista.

“Estoy satisfecho de haber llegado al Astana. Es un buen club, que ha ganado la Liga en su país y tiene grandes ambiciones. Acepté su oferta porque me impresionó su proyecto de futuro y el deseo de apostar por jóvenes futbolistas como yo. Estoy seguro que las cosas me van a ir bien aquí”. Las primeras palabras de Maksimovic como nuevo jugador del Astana no pudieron ser más premonitorias. Su nombre no ha parado de sonar desde aquel instante en la inmensa mayoría de las secretarías técnicas europeas.

Si a nivel de clubes sus números en el último año están sorprendiendo por la facilidad que tiene para ver portería pese a ser uno de los dos volantes que guardan las espaldas a los tres mediapuntas (10 tantos en 3x partidos), fue su extraordinaria actuación en el pasado Mundial sub 20 de Nueva Zelanda lo que le ha catapultado a ser considerado en este momento como uno de los talentos con mayor proyección del fútbol planetario.

astana 1

El seleccionador serbio, Veljko Paunovic, le dio el mando de las operaciones en la medular y Maksimovic respondió a su confianza sacando a relucir las muchas virtudes que el chaval nacido en Banja Koviljaca, muy cerquita de Bosnia Oriental, exhibe cada vez que su corpachón aterriza sobre un terreno de juego. Sabedor de la importancia del pivote defensivo en su esquema, el ex jugador del Atlético no le dio un segundo de respiro a lo largo del torneo que los balcánicos acabarían conquistando contra todo pronóstico.

Maksi jugó cada minuto de los siete encuentros del combinado serbio (incluyendo cuatro prórrogas) y encima se dio el lujo de ser el jugador decisivo de la finalísima, disputada ante la poderosa Brasil en Auckland. La estrella del Astana asistió a Mandic para abrir el marcador del choque y, ya en la recta final de la prórroga (118′), hizo bueno un pase magistral de Andrija Zivkovic para superar al meta Jean con un disparo raso que coronó a los Icici como el mejor equipo juvenil del planeta.

Designado mejor futbolista de la final e integrante del once ideal del campeonato, este admirador confeso de Xavi Hernández (por el de Terrassa luce el 6 con su club y el 8 con la selección, aunque sus hechuras le asemejan más a su compatriota Matic) confirmó en Las Antípodas su condición de estrella en ciernes. Fue precisamente su brillante puesta en escena mundialista lo que ha reforzado su papel preponderante en el once de Stoilov.

Tres semanas después de campeonar con sus compañeros de selección en Nueva Zelanda, saltaba al césped en Maribor para ayudar al Astana a superar el primer escollo en su lento y arduo camino rumbo al preciado tesoro de la Champions. Ser el faro indiscutible del mejor club kazajo del momento le ha obligado, como en la sub 20, a hacer horas extras pese a no haber disfrutado apenas de asueto veraniego. El preparador búlgaro sólo le ha dispensado de jugar el segundo tiempo del partido de vuelta ante los eslovenos. Y con razón porque un gol suyo en Nicosia sirvió para asegurar el pasaporte hacia la fase de grupos.

Quien a buen seguro se está tirando de los pelos viendo su creciente protagonismo sobre el manto verde es el Hellas Verona. Un error burocrático cometido por su director deportivo, Sean Sogliano, al cerrar hace algo más de un año el acuerdo de compra del internacional juvenil serbio con el Domzale, ha privado a los italianos de disfrutar en el presente ejercicio del que consideraban recambio natural del brasileño Jorginho, ahora en las filas del Nápoles. Los del Bentegodi cerraron la operación en 100.000 euros, pero al tener cubiertas las plazas de extracomunitarios, decidieron dejarlo cedido en la escuadra eslovena una temporada.

nemanja-maksimovic-astana-foto-

Seis meses más tarde, el Domzale, aprovechando un defecto de forma en el contrato firmado con los italianos, aceptaron la oferta superior del Astana para traspasarlo al campeón kazajo a principios de este año. La jugada no le ha podido salir mejor a la cenicienta de la fase de grupos, consciente de que el nivelazo que está dando su jugador franquicia difícilmente le permitirá disfrutarle hasta junio de 2017, fecha en la que expira su compromiso con el juguete preferido de Nazarbayev. Eso sí, el escaparate de la Champions ayudará a elevar su precio de salida cuando se lo empiecen a rifar los grandes del Viejo Continente.

Estándar
Champions League, Eslovenia, Maribor, Sangre, Solidario

SANGRE SOLIDARIA PARA EL PARIENTE POBRE DE LA CHAMPIONS LEAGUE

tavares 2La independencia de Eslovenia marcó un antes y un después en la existencia del NK Maribor, una modesta escuadra fundada en 1960 que a lo largo de tres décadas apenas fue capaz de colarse cinco temporadas en la élite del balompié de la vieja Yugoslavia. Empero, el nacimiento en 1991 de este desconocido a la par que espectacular país de bolsillo (tiene sólo 2’5 millones de habitantes), único plenamente integrado en la Comunidad Europea de todas las repúblicas que conformaban el complicado rompecabezas eslavo en Los Balcanes, abrió un nuevo y esperanzador panorama a los Vijoličasti (Púrpuras).

Una suerte de borrón y cuenta nueva que permitió la completa transformación de un NKM que en poco más de 20 años ha pasado de jugar en la Tercera división yugoslava a dominar sin ambages el fútbol patrio (12 títulos de Liga, los últimos cuatro de manera consecutiva) y a formar parte del reducidísimo elenco de clubes del otrora universo plavi, junto a Partizan, Dinamo Zagreb y Hajduk Split, que ha sido capaz de meter la cabeza en la fase de grupos de la Champions League desde su creación.

El coqueto Ljudski vrt stadion (12.000 localidades) revivirá a partir de esta noche, con motivo de la visita del Sporting club de Portugal, unas sensaciones que el campeón esloveno ya experimentó 15 años atrás cuando se ganó por vez primera el derecho a codearse con la flor y nata del fútbol continental. Lo hará con el presupuesto más ínfimo de los 32 participantes en liza (15 millones de euros) y después de haber dejado en la cuneta al Zrinjski Mostar bosnio, al Maccabi TelAviv  y, sobre todo, al Celtic de Glasgow, al que se dio el lujo de cargarse en su templo sagrado de Parkhead.

Con la sabia mano de Zlatko Zahovic (ex Valencia, Oporto, Olympiacos y Benfica), el mejor futbolista esloveno en su corta historia, obrando milagros desde su atalaya como director de fútbol de una entidad modélica en el trabajo de cantera, y el liderazgo y experiencia de Ante Šimundža, mito del club cuya elástica defendió en 296 ocasiones, en el banquillo (bien secundado por Sasa Gajser, otro ex miembro de la selección que disputó la Euro 2000 y el Mundial 2002), en lo que ningún rival europeo puede competir con este irredento Maribor es en su perfil humanista y solidario con la sociedad.

Tavares, con uno de los donantes.

Tavares y su esposa, con uno de los donantes.

Atenta siempre a las necesidades de la comunidad, la escuadra más representativa de la Baja Estiria es un volcán de iniciativas con las que intenta poner su granito de arena para hacer la vida más agradable a los habitantes de esta hermosa región colindante con Austria. La última de todas ellas tuvo lugar hace una semana, y en el mismo escenario en el que sus futbolistas tratarán de repetir la gesta del once que, capitaneado por su actual técnico, sorprendió al Dinamo Kiev en su puesta de largo de la Champions gracias a un solitario tanto del propio Šimundža (temporada 99-2000).

Sangre púrpura para todos fue el nombre de la campaña de donación promovida desde el club, que no dudó un instante en atender por tercera vez en lo que va año la llamada de auxilio del Klinični Center Maribor ante la alarmante carestía de plasma. La fila de socios dispuestos a poner sus leucocitos a disposición del citado centro médico corrió paralela a la que esperaba a que abrieran las taquillas para adquirir las entradas del esperado duelo frente a los Leones del Alvalade.

Para estimular a los hinchas y hacerles más llevadero el siempre incómodo trance, el Maribor embarcó en el proyecto a su jugador franquicia, el brasileño Tavares. Máximo goleador histórico del campeón esloveno con 121 tantos, el autor de la milagrosa diana en Glasgow se pasó la mañana entera dando ánimos a los donantes, haciéndose fotos y firmando autógrafos hasta a las enfermeras.

Los 51.750 mililitros de sangre púrpura recogidos en la campaña servirán para salvar vidas y, por qué no, para estimular las ansias competitivas de un equipo compacto, algo carente de calidad aunque bien trabajado en temas de estrategia en el que, amén de su artillero y capitán, sobresalen los internacionales Suler, Mertelj, Viler, Filipovic y Jasmin Handanovic (no confundir con su primo Samir, portero del Inter), el interior zurdo macedonio Ibraimi y el jovencísimo delantero Luka Zahovic.

luka zahovicHijo del director deportivo, la última perla surgida de la academia local está rompiendo aguas con apenas 18 años en un inicio de campaña demoledor: suma por ahora más goles que Tavares y viene de firmar un doblete en el último choque de la Prva Liga, en el que dejó en el banquillo de inicio al hasta ahora ariete titular, el franco-senegalés Mendy.

Tal vez la visita de sus compatriotas lusos (el chaval nació en Guimaraes, a donde llegó su afamado padre procedente del Partizan) anime a Šimundža a darle nuevamente la responsabilidad de ser el hombre-boya de un Maribor que anhela romper los pronósticos, que le condenan a ser la comparsa de un exigente grupo en el que, en buena lógica, el Chelsea llevará la voz cantante, mientras que Schalke 04 y Sporting de Lisboa deberían pujar por la segunda plaza.

Estándar