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LA DUALIDAD MESSI-CR7, SEGÚN EDUARDO SACHERI

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Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) tiene la rara y exquisita habilidad de emocionar a sus lectores pluma en mano. Como todo argentino amante del balompié que se precie, este maestro del relato futbolero habría dado su mano derecha por tener la zurda de Messi. Pero la vida real, no aquella que pensamos, obliga cada amanecer a poner los pies en la tierra y aparcar nuestros sueños imposibles. Siendo algo menos ambicioso, Eduardo se habría conformado con que el mejor jugador del planeta hubiera brotado del semillero de Independiente, club que el autor de ‘El secreto de sus ojos’, ‘Esperándolo a Tito’ o ‘Las llaves del reino’ lleva grabado en el corazón desde niño. Precisamente una de sus odas al deporte rey, ‘Papeles en el viento’, ahonda en las raíces de ese sentimiento de amor eterno hacia El Rojo, que heredó de su padre.

La pelota y un buen café a la italiana en el bar Dorrego de San Telmo son el gancho perfecto para atraer a la mesa a este prócer del verbo y la palabra bien sonante, cuya agenda está cargada de nuevos e ilusionantes proyectos, tanto literarios como cinematográficos. “Este año publicaré una nueva novela, que estoy acabando. Al mismo tiempo estoy con el guión de un libro de Isabel Allende para una serie de televisión chilena y cuando lo acabe, arranco con Juan José Campanella (Óscar a la mejor película extranjera en 2009 por ‘El secreto de sus ojos’) el guión de un nuevo film. De momento, no puedo dar más pistas”, cierra con una sonrisa de niño travieso.

Inveterado catador de fútbol del viejo continente, Sacheri conoce mucho más de lo que dice saber (su perpetua modestia y humildad se lo impiden). De hecho, la Liga española encabeza la lista de sus preferencias televisivas siempre que no pille Independiente de por medio, en especial si juega en el Libertadores de América, a donde acude religiosamente cada dos fines de semana junto a su chaval, tercera generación de los Sacheri en versión rojo. En donde no terminan de ponerse de acuerdo padre e hijo es en la dualidad Messi-Cristiano Ronaldo. A Eduardo le tira más la gambeta electrizante de La Pulga, mientras que a su chico, hincha del Real, le apasiona la potencia arrolladora del lusitano. “Siempre que hay un Barça-Madrid se vive un pequeño clásico en casa”, reconoce en vísperas de una nueva batalla entre los dos gigantes del balompié español.

Los vientos soplan últimamente en favor de nuestro protagonista, quien como la mayor parte de sus compatriotas recibió con alegría la consecución del quinto Balón de Oro de Lionel. Un galardón que, en este caso concreto y tratando de ser lo más objetivo posible, considera totalmente justificado. “En un deporte de equipo como es el fútbol me parece que debe atenderse al delicado equilibrio entre el lucimiento individual y el provecho que el conjunto saca de esa individualidad excepcional. Y creo que Messi lo encarna del mejor modo. Si Neymar es una estrella en ascenso y en proceso de consolidación, Messi está en la cima. En la cima de ese equilibrio de lucimiento individual y eficiencia de conjunto”.

El 5-3 recién instaurado en el luminoso del choque que vienen protagonizando desde 2008 el pequeño diablo rosarino y el dragón madeirense ha vuelto a abrir brecha en favor del azulgrana en esa vertiginosa carrera por ser considerado el rey de reyes. Sacheri trata de huir de esa dualidad, aunque confiesa que no resulta fácil. “La comparación con Cristiano creo que es tediosa, de tan reiterada, pero al mismo tiempo muy tentadora. Parecen encarnar (y digo ‘parecen’ porque nosotros, desde el llano, construimos una ficción en torno a ellos y opinamos a partir de esa ficción) valores distintos, casi opuestos. Son dos jugadores excepcionales que parecen, reitero el verbo, por pura prudencia en el ejercicio del idioma, enarbolar actitudes éticas y estéticas distintas”.

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Y profundiza en su aseveración. “Hasta el modo de festejar los goles (Cristiano emprendiendo una solitaria y enérgica carrera hacia un rincón, donde lo principal del festejo parece tener que ver con la afición y consigo mismo; Messi volviéndose de inmediato con una sonrisa tan simple como poco cinematográfica para agradecerle al compañero que le pasó el balón) parece fortalecer esta diferencia. Pero insisto: estamos demasiado lejos de su Parnaso como para estar seguros de que lo que colegimos es cierto”.

Defensor a ultranza del talento y la destreza con el cuero, el escritor criollo lamenta profundamente que aún haya paisanos suyos que demonizan al genio azulgrana. “En Argentina una parte bastante significativa de la afición sigue considerando que Messi tiene una deuda impagada con el país: ganar un Mundial. Sin duda es una exigencia desmesurada, injusta, mezquina. Pero muchos hinchas argentinos no tienen ningún prurito en subirse a ese pedestal para mirar a Messi con recelo y con aires de despechado rencor”.

Sacheri gambetea en otra dirección como el excelso tiempista de la palabra que es y alimenta un debate instalado desde hace meses en tascas, tabernas y bares de aquí y de allá. ¿Desbancará Neymar con el tiempo al rosarino en la cúspide del fútbol mundial? “Me parece que es el relevo, sí. Creo también que lo mejor que le puede pasar es seguir jugando con Messi y con Suárez. Es una sociedad que los potencia a los tres. Si eso se mantiene, no tengo dudas de que el relevo es el brasileño”.

Pero eso está aún lejos en el tiempo. Ahora toca seguir disfrutando cada semana de la magia de un futbolista que empieza a rozar la perfección, un término que no convence del todo al autor de ‘Aráoz y la verdad’ en el sentido literal (tal vez porque comparte con su compatriota ese perfil bajo), aunque sí en su particular requiebro literario. “No me atrevo a decir que Messi sea perfecto. Me parece que la perfección, en fútbol, es una construcción abstracta que intentamos, por todos los medios, situar en la realidad de un jugador, en un momento. Y eso es imposible. Ahora, si la perfección consiste en una combinación de asombro, sorpresa, elegancia y espíritu de equipo, combinación que nos hace felices a quienes amamos este deporte… Me basta con definirlo de este modo. Messi ha hecho de este deporte una experiencia más feliz. Me alcanza y me sobra con eso”.

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Cristiano Ronaldo, Portugal, Real Madrid, Suk Hyun-jun, Vitoria Setúbal

EL ‘BOMBARDERO’ COREANO QUE QUIERE JUGAR CON CRISTIANO EN EL REAL MADRID

suk 3Dos semanas después de que la pelota echara a rodar en la Liga NOS lusitana, el aficionado de a pie ha dejado de hablar de Casillas y empieza a fijarse en lo que acontece sobre el césped. Y ahí el gran protagonista de este arranca de temporada es un chaval coreano de 24 años que responde al complicado nombre de Suk Hyun-jun (Chungju, 1991). Aunque el poderoso (mide 1’91) centro delantero del Vitoria de Setúbal no es ningún desconocido para el público portugués, ya que la verdiblanca es la tercera elástica que viste en el balompié del país vecino, sí está sorprendiendo tanto su producción goleadora como la hermosura de sus conquistas. En especial una: la que le hizo hace dos lunes al Académica de Coimbra.

El atacante asiático se sacó de su cañón diestro un misil escorado a la izquierda, desde 30 metros, que casi arranca la escuadra opuesta tras golpear en la parte interna del travesaño. Fue además el punto de partida de una goleada inapelable (0-4) a domicilio que redondeó el propio Suk con un sutil remate ante la salida del meta Trigueira tras un desmarque de libro. “Tal vez sea el mejor gol de mi carrera”, confesaba al diario Record luego de firmar el segundo doblete de su corta pero ya intensa carrera profesional. El primero y único hasta ahora lo había logrado en 2012, cuando militaba en el Groningen holandés.

Su técnico, Quim Machado, así como la inmensa mayoría de los medios lusos no tardaron en calificar su espectacular zambombazo de mejor gol del campeonato, y eso a pesar de que apenas se han disputado tres jornadas del mismo. Pero ahí no quedó la cosa: la propia víctima del francotirador surcoreano alabó su aldabonazo: “Fue una obra maestra”, apuntó desde su cuenta oficial de Twitter el Académica, en un bonito gesto deportivo por parte de quien había sido masacrado ante sus propios seguidores en el Cidade de Coimbra. Otros clubes de la Primeira liga también se apresuraron en aplaudir el latigazo de Suk a través de las redes sociales, caso del Sporting lisboeta, que lo tildó de “golazo”.

Las imágenes de la obra de arte Made in South Korea corrieron como la pólvora y en los mentideros de la redonda portugueses sólo se hablaba del golazo del ex de Marítimo y Nacional, los dos clubes de la isla de Madeira, curiosamente la casa de CR7, su gran ídolo y referente.

El acierto de cara al gol de Suk prosiguió en esta última entrega liguera con una nueva diana frente al Rio Ave en los instantes finales que estuvo a punto de dar la victoria a los setubalenses. Máximo artillero del campeonato portugués ex aequo con Aboubakar (Porto), el ex valencianista Jonás Gutiérrez (Benfica) y su compañero de ataque en Bonfim André Claro, el internacional surcoreano está de dulce y aunque sus registros durante el primer semestre del año con el Vitoria fueron más que aceptables (5 goles en 21 partidos), su explosión definitiva parece haber llegado justo en la que primera campaña que afronta con los verdiblancos desde el pistoletazo de salida de la competición.

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Acostumbrado a tumbar barreras en apariencia imposibles, como la de haber sido en 2010 el primer futbolista surcoreano en defender los colores del Ajax de Amsterdam, al que llegó tras superar una prueba y en el que permaneció año y medio (sólo disputó tres encuentros con tan mítica camisola), Suk se tiene tanta fe que acaba de lanzar un nuevo órdago al eter: quiere ser el primer jugador asiático en lucir la elástica del… ¡Real Madrid!.

“Mi objetivo es jugar en el Madrid como Cristiano Ronaldo. Soy un gran admirador suyo y sueño con representar al que es para mí el mejor club del mundo. Quiero ser el primer futbolista asiático en estar a su lado en el Bernabéu. Sé que no es algo sencillo, pero nunca desisto de mis sueños y este lo quiero cumplir al precio que sea”, manifestó tras su exhibición una estrella en ciernes que ya dejó pinceladas de su olfato goleador dos años atrás cuando, nada más estampar su firma por el Marítimo, aterrizó en el José Alvalade para tumbar con un solitario tanto a los Leones del Sporting.

Otro gol suyo in extremis frente al Porto, que sirvió para igualar ante los Dragones en Dos Barreiros, le abriría pocos meses después las puertas del fútbol árabe. Vítor Pereira, el técnico que lo sufrió aquella noche en el banquillo de los blanquiazules, lo reclamó para reforzar el ataque del Al-Ahli saudí. Los de Funchal se embolsaron tres millones de euros por el pase del surcoreano, que no estuvo a la altura de las circunstancias (dos goles en 14 encuentros).

Suk extrañaba tanto la vieja Lusitania que, a la que pudo, se subió a un avión y emprendió el camino de vuelta a Madeira para firmar el pasado verano por el enemigo ancestral de Marítimo: Nacional. La brisa del Atlántico le hizo bien al internacional coreano, que volvió a recuperar sus esencias goleadores (cinco dianas en 19 partidos) antes de emprender, al comienzo del presente año, una nueva aventura con su actual club, el Vitoria Setúbal.

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Amante de los tatuajes, que cubren por completo sus dos brazos (en el derecho luce el escudo del Ajax y el de la ciudad de Amsterdam), su impresionante puesta en escena de este nuevo ejercicio le ha servido para retornar a la escena internacional con su selección. Uli Stielike le llamó a filas por vez primera desde que está al mando de los Guerreros Taeguk para los compromisos frente a Laos (8-0, con un gol de Suk) y el Líbano (día 8), valederos para la clasificación del Mundial 2018. Sin duda, el otro gran reto en el horizonte profesional de este ambicioso ariete cuyas maneras (salvando las distancias, claro) sobre el verde se aproximan más a las de Benzema que a las de Fernando Llorente.

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