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Los ultras del Hajduk: de hacer fuego en el estadio a sofocar el gran incendio de Split

Su nombre, Torcida, proviene de un amor pretérito hacia la hinchada brasileña y su peculiar estilo de apoyar a sus clubes y a la canarinha. Mucho ruido, cánticos interminables y también un poquito de ‘presión’ añadida a rivales y árbitros. La deformación profesional de esos métodos acabaron convirtiendo al principal grupo ultra del Hajduk Split en una de las más peligrosas y temidas aficiones del Viejo Continente. Hace poco más de un año dieron fe de sus ‘cualidades’ durante la Euro de Francia poniendo patas arriba el Croacia-República Checa de la primera fase y obligando a las autoridades galas a blindar el España-Croacia ante sus amenazas de tratar de reventarlo.

Pero esa imagen de violentos sin escrúpulos, que acostumbran a ‘incendiar’ los partidos de su equipo con una batería interminable de bombas, bengalas y todo tipo de artilugios pirotécnicos cuando les viene en gana, cambió radicalmente la noche del pasado lunes. El brutal incendio que devastó los alrededores de la segunda ciudad más importante del país balcánico a comienzos de esta misma semana acabó convirtiendo a la Torcida en héroes inesperados tras lanzarse en masa a prestar auxilio al cuerpo de bomberos local, que no daba abasto en sus intentos por sofocar unas llamas que llegaron a alcanzar un buen puñado de casas en uno de los barrios periféricos de la bella localidad bañada por el mar Adriático.

La movilización de estos hinchas radicales de ideología ultraderechista se produjo luego de un mensaje urgente lanzado por uno de sus ‘capos’ a través de la cuenta que la ‘Torcida’ tiene en una conocida red social. “La situación actual exige una respuesta rápida y toda la ayuda que podamos proporcionar a los bomberos sobre el terreno. Instamos a todos los miembros de Torcida para encontrarnos frente al monumento del HOS, a las 20:30 horas. Allí recibiremos las instrucciones del comandante de bomberos. Llevad pantalones largos, camisas y un pañuelo para cubrir la cara. ¡Esto no es una petición, es una orden!”.

Superados por la magnitud del fuego que amenazaba a última hora de la tarde del lunes con provocar una tragedia de dimensiones desproporcionadas, los bomberos no podían dar crédito al ver a sus habituales ‘enemigos’ en el Poljud stadion, en donde son ya fijos junto a las fuerzas del orden para controlar los desmanes pirotécnicos de los ultras, surgir a cientos de la nada para ponerse a sus órdenes y ayudar en todo lo que se les requiriera en el largo y extenuante proceso de extinguir por completo las llamas.

La acción conjunta de bomberos y ultras (a la llamada también acudieron los Tornado, BBB, Kohorta y Ultras Vincovci), amén de otros ciudadanos anónimos que se sumaron a la lucha contra la terrible amenaza que se cernía sobre la ciudad, e incluso algunos jugadores de la primera plantilla del Hajduk, caso de Josip Juranovic, Toma Basic, Ivan Prtajin, Zvoninir Milic y Jerko Separovic, logró bien entrada la madrugada controlar la práctica totalidad de los numerosos focos en que se había extendido el gigantesco incendio, el peor que se recuerda en toda la Dalmacia.

La decisiva intervención de varios cientos de hinchas radicales en la dramática e interminable noche del lunes fue, por una vez, alabada y aplaudida desde todos los sectores de la sociedad croata, empezando por la propia secretaria de Estado para el Deporte, Janica Kostelic, quien a través de las redes sociales dijo: “Gracias a los bomberos, gracias a toda la buena gente que ha ayudado a apagar el fuego, y gracias también a la Torcida, BBB y demás grupos de seguidores por su solidaridad con la ciudad de Split”.

Del mismo modo, el entrenador del conjunto balcánico, el español Joan Carrillo, quiso agradecer a sus hinchas el hermoso gesto que tuvieron para con sus conciudadanos aprovechando la rueda de prensa previa al duelo de vuelta de la segunda ronda preliminar de la Europa League que les enfrentará manaña al Levski búlgaro en Sofia. “Quiero dar las gracias en nombre de mis jugadores, del club y del mío propio el trabajo que han hecho los bomberos, voluntarios y la Torcida, que han conseguido con su esfuerzo proteger a la ciudad de Split. Nuestros hinchas han demostrado el corazón que tienen en una situación muy complicada y peligrosa para toda la ciudad. ¡Muchas gracias!”.

El preparador natural de Girona explicó a Fútbol que estás en la Tierra el mal trago que pasaron durante toda la jornada del lunes ante el temor de que las llamas se insertaran en el eje de la hermosa villa dálmata, donde se encuentra el mundialmente famoso Palacio de Diocleciano. “Ha sido un verdadero desastre. El fuego se expandió a una gran velocidad y los bomberos no conseguían controlarlo. Precisamente por eso hay que valorar en su justa medida lo que han hecho los aficionados y otra mucha gente que puso en riesgo su vida para salvaguardar a la ciudad y a sus vecinos. Unos y otros demostraron pasión y sentimiento”.

Ante la avalancha de felicitaciones y los mensajes de cariño recibidos en las últimas 48 horas desde prácticamente todos los rincones de Croacia, la dirección del mayor grupo radical del Hajduk y, a la sazón, la asociación de ultras más antigua de toda Europa (fue fundada en 1950), emitía un comunicado en redes sociales en el que, al tiempo que restaba importancia a su valerosa actuación enfrentándose al fuego, pedía más respeto hacia ellos de ahora en adelante por considerar que la mala fama que les precede está injustificada y tiene mucho que ver con lo que cuentan de ellos los medios de comunicación.

“Después de haber conseguido entre todos vencer a las llamas, son muchas las llamadas que estamos recibiendo desde todos los Medios para entrevistarnos. Valga este mensaje para decir que ningún miembro de Torcida va a acudir a ningún programa de televisión, radio o va a conceder entrevista alguna para hablar sobre lo que pasó la noche del lunes. No necesitamos auto promoción. Lo que hicimos salió de nuestros corazones, no buscábamos ser carne de los titulares de la Prensa, ni recibir sus felicitaciones. No sabemos cuánto hemos ayudado, pero sabemos que pusimos todo nuestro esfuerzo y empeño en colaborar con los bomberos a controlar la gran amenaza que se cernía sobre nuestra querida ciudad. Si nos alegramos por alguien es por las pobres gentes que han conseguido salvar sus casas del fuego”.

Los ultras del Hajduk aprovecharon, eso sí, la coyuntura para lanzar una puya a la Federación Croata y a Davor Suker, su presidente, con el que mantienen abierta una guerra sin cuartel al considerar que con sus designaciones arbitrales favorecen los intereses del Dinamo Zagreb, su eterno e irreconciliable enemigo de la capital. “¡Torcida  siempre será la voz del pequeño individuo! Nosotros venimos luchando desde hace tiempo por un deporte limpio y transparente, lo que muchos no reconocen ni quieren aceptar”.

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Alemania, Dynamo Dresden, Fútbol, Ultras

EN DRESDEN LOS ULTRAS DEL DYNAMO PAGAN LOS DESPERFECTOS

dresden fansTal vez sea por el hecho de estar vinculado desde su nacimiento (1950) a las fuerzas de seguridad de la antigua RDA, cuando atendía al nombre de SG Volkspolizei, el caso es que el Dynamo Dresden lleva ya una década embarcado en una cruzada a sangre y fuego para poner coto a los desmanes y conatos de violencia aún frecuentes de sus hinchas más radicales, considerados los más conflictivos y peligrosos del fútbol alemán después de la reunificación de la otrora patria de los nibelungos.

Por desgracia, apenas sí quedan vestigios de las glorias deportivas obtenidas cuando los amarillos disputaban la extinta Oberliga, de la que fueron ocho veces campeones (sólo superados en número de títulos por el otro Dynamo célebre, el de Berlín). La caída del Muro supuso también el canto del cisne del floreciente fútbol de la República Democrática Alemana, cuyo momento culmen fuera la participación de su selección en la fase final del Mundial de 1974 y la consecución, ese mismo año, del título de la Recopa por parte del Magdeburgo.

La escuadra de Dresden revivió en muy poco tiempo la pesadilla latente de su viejo feudo, el Rudolf Harbig, cuando el 13 de febrero de 1945 fue convertido en un amasijo de hierros víctima del peor bombardeo aéreo llevado a cabo por las fuerzas aliadas sobre territorio germano durante la II Guerra Mundial. El Dynamo se hundió en las catacumbas del fútbol reunificado, de las que sigue sin salir del todo, por cuanto en la actual temporada milita en Tercera división, tras haber descendido en mayo del pasado año.

La veloz zozobra sobre el manto verde del Dynamo fue inversamente proporcional al crecimiento de su movimiento ultra, que poco a poco acabaría copando el ránking de incidentes graves tanto dentro como fuera de los recintos deportivos teutones.  La elevada asistencia de una afición que nunca ha dado la espalda a su equipo jugó en favor de los violentos, que aprovecharon la delicada coyuntura económica del Este alemán para reclutar a no pocos jóvenes decepcionados con el rumbo que iba tomando su nuevo mundo, su renaciente patria.

Los continuos enfrentamientos entre ultras de diferentes equipos obligaron a las autoridades alemanas a tomar medidas drásticas a comienzos de la presente centuria. Los clubes, por su parte, se implicaron de lleno en la purga de indeseables de sus estadios. El objetivo era devolver el fútbol a las familias con niños, sus antiguos dueños, para que volvieran a gozar del espectáculo en la cancha sin temor a verse envueltas en reyertas o ajustes de cuentas entre hinchas radicales.

Esa guerra contra los violentos se zanjaría con una victoria rotunda del fútbol en la práctica totalidad de los rincones de la geografía alemana. No así en Dresden, donde sus ultras siguen liándola a la que pueden. Su más reciente fechoría acaeció el pasado 25 de octubre durante el encuentro del Dynamo ante el MSV Duisburg, en el estadio de éste.

Un grupo de 120 miembros de los llamados Devils Dynamo obligaron a detener el juego varios minutos tras lanzar diversas bengalas sobre el césped. A la salida, destrozaron una cervecería tras incitar a una pelea multitudinaria a seguidores del equipo local. El Tribunal del Deporte Alemán (GAF) sancionó al Dresden con una multa de 8.000 euros por ambos sucesos.

Grossaspach - Dynamo Dresden

Asociada ideológicamente con la extrema derecha, la facción más radical de los ultras del Dynamo, hermanada con sus pares del FK Sarajevo bosnio, los peligrosos Horda zla (Hordas del Diablo), se ha convertido con el tiempo en el enemigo público número uno del fútbol germano y, por ende, objeto de persecución implacable por parte de las fuerzas de seguridad, cuyos ímprobos esfuerzos han logrado disminuir notablemente su número de efectivos.

Hace un par de años, con motivo del regreso de la escuadra amarilla a Segunda división, las autoridades prohibieron el ingreso en todos los estadios de la categoría a 238 de sus miembros, que debían presentarse en las dependencias policiales antes del inicio de cada partido del Dresden.

UN TRIBUNAL PROPIO PARA JUZGAR A SUS HINCHAS

Esa mano dura y tolerancia cero del Estado con los hinchas radicales del Dynamo ha contado desde el primer instante con el apoyo incondicional del club. No en vano, la reiteración de actos vandálicos en el interior del vetusto Rudolf Harbig, primero, y posteriormente en el Glücksgas Stadion, el coqueto terreno de juego del Dynamo desde 2009, obligó a los dirigentes del popular club amarillo a adoptar un paquete de medidas que han contribuido a socavar los sólidos cimientos de esta banda de delincuentes disfrazados de aficionados.

La más llamativa y dolosa desde el punto de vista económico para sus bolsillos fue la de cobrar un plus de 5 euros con la entrada a todos los hinchas que ocupan el Block K (fondo norte), para costear los desperfectos que ocasionen tanto en su propio coliseo como en los alrededores del mismo.

Del igual modo, se prohibió el consumo de alcohol en el interior del estadio y en las gradas, un detalle no menor ya que la ingesta de cerveza forma parte de la tradición futbolera alemana, muy arraigada entre sus seguidores.

Por último, el Consejo de Administración del Dynamo instauró la llamada Comisión de Audiencia para la Prohibición de Acceso al Estadio (SVAK), una suerte de tribunal de justicia deportiva de puertas adentro que evalúa permanentemente el comportamiento de sus radicales, así como los incidentes en los que participen para proponer al Consejo una sanción o, llegado el caso,  su expulsión del club como socio o simpatizante.

Los mecanismos de funcionamiento de la citada comisión no varían mucho de los de un tribunal administrativo de faltas: toda vez que el individuo ha sido identificado, el SVAK analiza su grado de participación en los actos vandálicos antes de convocarle por carta a una vista oral -rara vez se presentan- en la que puede dar su versión de los hechos.

Luego de escuchar sus alegaciones, la comisión eleva al Consejo una propuesta de castigo, que puede ir desde la prohibición de acceso al estadio por un número de encuentros determinados hasta la retirada definitiva de su carnet de abonado o, en su defecto, impedirle la entrada a cualquier recinto deportivo vinculado al Dynamo de por vida. La notificación de la sentencia al afectado se realiza en un plazo máximo de dos semanas.

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FOTOS: DAVID RUIZ

Gracias a esta comisión, inaugurada en 2007, el equipo en el que dio sus primeros pasos como profesional Matthias Sammer ha logrado expulsar a más de un centenar de ultras de un imponente graderío en el que se dan cita habitualmente 9.000 aficionados (la capacidad total del estadio es de 32.000) y que en cada partido gustan de sorprender al resto de seguidores con un tifo de apoyo a su escuadra.

De hecho, los murales (o tifos) de animación del Dynamo Dresden acostumbran a ser nominados cada año entre los más originales del balompié teutón. No todo había de ser negativo en una hinchada que anhela volver a ver al equipo más laureado de la extinta RDA codearse con la flor y nata de la Bundesliga, una categoría que perdió hace ya un par de décadas. Sin violentos, a ser posible.

 

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