Ajax, Barça, Holanda, Johan Cruyff

14 MOMENTOS QUE FORJARON LA LEYENDA DEL ’14’ ETERNO

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Johan Cruyff, presionado por Louis van Gaal, en un Ajax-Sparta (1982). FOTO: Leo Vogelzang

Hendrik Johannes Cruyff pisó el balón hacia atrás y le cambió el ritmo al fútbol. Su escuálida figura aparecía por todas partes para dirigir, cual general sobre el campo de batalla, a una tropa de melenudos y atléticos peloteros que, primero en el Ajax y luego en la selección holandesa, alteraron para siempre los biorritmos de un deporte que hasta la irrupción del genio de la Linnaeusstraat se jugaba al ralentí.

Johan, un teórico ‘9’ que lucía a la espalda el ’14’ pero que nunca nadie pudo definir a ciencia cierta su posición real en el manto verde, lideró la mayor revolución que se conoce en la historia del balompié moderno aunando una velocidad de crucero jamás vista hasta entonces al preciso juego de salón con el que los pupilos de Rinus Michels deleitaron al mundo en el ocaso de los 60 e inicios de los 70.

Icono mayor barcelonista, padre espiritual del ‘tiqui-taca’ en su versión azulgrana y, por ende, de la selección española campeona del Mundo en Sudáfrica, Cruijff (como se escribe su apellido en holandés) forjó su leyenda de futbolista inmortal antes incluso de aterrizar en nuestro país. Catorce momentos marcaron su camino hacia ese panteón de ilustres en el que también están Pelé, Di Stéfano y Maradona. Pasen y disfruten.

1. FICHÓ POR EL AJAX…. ¡DE BÉISBOL! Johan ingresó en el Ajax el día de su décimo cumpleaños (24 de abril de 1957) tras ser escogido entre 300 niños para formar parte de las categorías inferiores del club. Curiosamente, sus primeros pasos en el equipo de sus amores los daría en el equipo alevín de… ¡béisbol! Al ser el más pequeñito del grupo, lo pusieron a jugar de ‘catcher’. Pero aquello no funcionaba y un buen día su entrenador, viéndole hacer malabares con los pies, le instó a que se cambiara a la sección de fútbol. ¡Sabio consejo!

2 UN INGLÉS LE DA LA ALTERNATIVA CON 17 AÑOS. Asombrado por su calidad y jerarquía, Vic Buckingham, técnico inglés del Ajax, le hará debutar en Groningen (15-11-64) frente al GVAV, al que derrotan por 1-3. Johan tenía 17 años, siete meses y 10 días. Dos meses más tarde, con el cuadro amsterdanés en posiciones de descenso, Buckingham es destituido. Rinus Michels, antiguo jugador del club, se hace cargo de los ‘ajacied’ y se estrena con un 9-3 al MVV Maastricht. El ‘general’ hará de Cruyff el mejor jugador del mundo y juntos revolucionarán el balompié.

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3. DOBLETE EN SU ESTRENO CON LA’ORANJE’. El esperado debut de Cruyff con la selección holandesa se produjo el 7 de septiembre de 1966 en el estadio del Feyenoord, De Kuip, ante Hungría, con la clasificación para la Euro-68 en juego. El choque acaba 2-2 y el ‘flaco’ marca los dos tantos del combinado dirigido por George Kessler. Con la ‘Oranje’ jugará un total de 48 partidos, anotando 33 dianas.

4. LA PRIMERA ROJA, A LOS 19 AÑOS. La polémica acompañó a Cruyff durante toda su carrera. Su carácter altanero le metió en problemas desde bien jovencito. De hecho, su primer revés profesional llegó en su segundo partido como internacional, frente a la República Checa (6-11-66), en forma de tarjeta roja directa. El colegiado alemán, Rudi Glöckner, explicó que “le eché porque me miró con intención de agredirme”. Una década después (9-2-75), La Rosaleda sería testigo de su primera expulsión en el fútbol español. Disconforme con la decisión del colegiado Orrantía Capelastegui, que le mandó a vestuarios por protestar el segundo tanto costasoleño, Johan se vio obligado a abandonar el césped escoltado por la Policía Armada.

5. EUROPA LE DESCUBRE ENTRE TINIEBLAS. El Liverpool visitó el Olímpico de Amsterdam un 7 de diciembre de 1966 en competición europea. Bajo una intensa niebla que casi no permitía seguir desde fuera las evoluciones del juego, el Ajax dio un repaso descomunal al equipo de Bill Shankly (5-1), con un flaquito atacante de apenas 19 años como director de la orquesta ‘ajacied’. Johan marcó dos goles y participó en los otros tres. Pero sería la distinción y elegancia de su manera de interpretar el juego lo que enamoró a todo el continente, empezando por el técnico de los Reds, que al día siguiente pidió a la directiva que intente su fichaje para la siguiente campaña.

6. MÜHREN Y SU IDILIO CON EL ’14’. Cruyff lució el mítico ’14’ a la espalda por vez primera el 30 de octubre del 70. Existen dos versiones sobre el porqué lo eligió: la primera apunta a su enfado porque le dejaron sin el ‘9’ tras una lesión y se lo dieron a Gerrie Mühren. La otra, contada por el propio Mühren, dice que Johan entró el último al vestuario y sus compañeros ya se habían repartido las camisetas del uno al once, así que agarró el ’14’. Como ganaron y Mühren marcó ese día dos goles, Cruyff, supersticioso donde los hubiera, le dejó al partido siguiente el ‘9’ “porque nos fue bien el otro día”. Sea como fuere, su decisión de mantener para siempre el número que le acompañaría en su camino hacia la gloria llegó tres semanas después cuando un Cruyff de otro planeta asestó una zurra inolvidable al AZ’67. Johan anotó seis goles y fue sacado a hombros del viejo De Meer.

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7. TRES CHAMPIONS BAÑADAS EN ORO. La debacle sufrida en el Bernabéu a manos del Milan en la final de la Copa de Europa de 1969 (el Ajax, favorito, cayó por 4-1 ante los italianos) fue paradójicamente la antesala de la consagración planetaria tanto del cuadro amsterdanés como la de su gran vedette. Entre 1971 y 1974, Cruyff ganaría tres Copas de Europa y tres Balones de Oro. El primero llegó después de batir en Wembley al Panathinaikos dirigido por Puskas (2-0). Johan conquistó en Rotterdam su segunda ‘Orejona’ con una exhibición estratosférica ante el Inter de Milán. Pese al expeditivo marcaje de Oriali, anotó los dos tantos del triunfo ‘ajacied’. Un gol de Johny Rep a la Juventus le permitió levantar por tercer año seguido el trofeo en Belgrado.

8. EL PARTIDO PERFECTO, SEGÚN KISSINGER. Holanda confirmó el cambio de guardia al frente del fútbol mundial pasando por encima de Brasil en Dortmund (2-0), victoria que clasificó a la ‘Naranja Mecánica’ para la final del Mundial de Alemania 74. La ‘Oranje’, ese día de blanco, desarboló a los vigentes campeones en medio de una lluvia torrencial. Cruyff marca el gol que selló el triunfo con una acrobacia inverosímil que superó al meta Leao. Presente en el palco de autoridades, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, gran amante del balompié, confesó haber disfrutado del “mejor partido que he visto en mi vida”.

9. 26 TOQUES EN 1’ Y AQUEL ESLÁLOM A VOGTS. Holanda se mide a Alemania en la Final del Mundial de 1974. La ‘Naranja Mecánica’ arrancó el mítico duelo con una jugada de 26 toques que acabó en penalti de Berti Vogts sobre Cruyff tras un eslálom vertiginoso del genio tulipán que provocó, al pisar el área, la zancadilla del áspero zaguero del Borussia Mönchengladbach. ¡Y Alemania no había tocado el balón! Neeskens puso por delante a Holanda, aunque la ‘Mannschaft’ remontaría con goles de Breitner y Bonhof para llevarse el título. Pese a la amargura de la derrota ante sus grandes enemigos nada más finalizar el choque, Cruyff, genio y figura, presumió de por vida de aquel segundo puesto. ”Siempre me he preguntado si cambiaría el subcampeonato del mundo del 74 y los elogios que recibimos, por el título en sí. Creo que no porque aún hoy se nos recuerda más que a los campeones”.

10. MICHELS SE LO BIRLÓ AL REAL MADRID. Cruyff fichó por el Barça en octubre de 1973 a espaldas del Ajax, que había negociado su traspaso con el Real Madrid. Rinus Michels, por entonces ya técnico azulgrana, le convenció para que recalase en el equipo de la Ciudad Condal. Fiel a su irredento e ingobernable carácter, Johan optó por seguir los pasos de su mentor en el Ajax y se presentó en el Camp Nou para firmar el contrato que le uniría al club catalán por cinco temporadas. Debutó ante el Granada (28-10-73) y marcó dos goles.

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11. AL FEYENOORD POR UNAS CRÍTICAS. Después de ganar la liga holandesa por segunda año consecutivo en su segunda etapa con el Ajax, Cruyff es criticado por su presidente, Ton Harmsen, quien cree que está ya acabado. En respuesta, ‘el flaco’ se marcha y decide fichar por su máximo rival, el Feyenoord de Rotterdam, al que hará campeón a la siguiente temporada. Sus números con el Ajax son inigualables: 275 partidos oficiales y 204 goles.

12. SE HIZO ENTRENADOR POR UNOS… ¡CERDOS!. Como lo oyen. Cruyff había decidido alejarse de las canchas toda vez que colgó las botas y dedicarse a sus negocios. Pero fue precisamente un revés empresarial lo que le llevó a dar un giro de 180 grados a sus planes primigenios. “Cuando te retiras existe una sensación de vacío. Te sientes perdido. Yo a los 36 años hice terribles inversiones: ¡crianza de cerdos! Todavía me resisto a creer que hice algo así. Pero sí, lo hice. Fue algo que me ayudó a tomar conciencia de la realidad. Así que me dije: deja los puercos, tu mundo es el fútbol… Y entonces me puse a entrenar”, confesó.

13. OTRA REVOLUCIÓN DESDE EL BANQUILLO. El Ajax le ofrece en 1984 la dirección deportiva e inicia un proyecto de remodelación de las estructuras del club: impone el 3-4-3 en todas las categorías inferiores, algo que hará también cuando llegue al Barça años más tarde. Con Van Basten como referente de una joven escuadra en la que también destacan Frank Rijkaard y Ronald Koeman, gana dos Copas de Holanda y su primer título continental como técnico en 1987 tras batir al Lokomotiv de Leipzig en la final de la Recopa, jugada en Atenas. Esa noche Johan hace debutar sobre la hora al último diamante de la cantera ‘ajacied’: Dennis Bergkamp.

14. EL AJAX RETIRÓ SU NÚMERO MÁGICO. La directiva ajacied decidió en 2008 retirar para siempre la camiseta con el número 14 como tributo a su mejor futbolista de siempre por los servicios prestados a la gloriosa entidad amsterdanesa. Semejante decisión, lejos de satisfacer a Cruyff, lo contrarió. “Me extraña que retiren el ’14’ en mi honor. En vez de eso, se debería dar al mejor jugador de tu equipo el número que llevaba tu futbolista más importante”. Siempre Johan.

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Newcastle United, Premier League, Rafa Benítez, Real Madrid

RAFA BENÍTEZ RECUPERA LA ILUSIÓN TRATANDO DE GRITAR ‘EUREKA’ EN NEWCASTLE

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A más de un aficionado al fútbol en este país nuestro se le pusieron las órbitas como platillos volantes al enterarse que las primeras palabras que salieron de la boca de Rafa Benítez, tras el anuncio oficial por parte del Newcastle de su contratación, fueron que volvía “a casa”. Evidentemente, no se trataba de una referencia literal a la ventosa ciudad del norte de Inglaterra, sino a la Premier League, una competición que el preparador madrileño considera su hábitat natural desde su larga y prolífica etapa al frente del Liverpool. Su lugar en el mundo, que diría el gran cineasta argentino Adolfo Aristarain, donde además reside junto a su familia desde entonces, imbuidos todos ellos hasta el tuétano por el estilo de vida british.

Esa pasión latente por el fútbol inglés y la permanente punzada que sentía en el corazón tras su efímero y decepcionante paso por el Real Madrid fueron los dos argumentos de peso que le animaron a desafiar a la lógica, que invitaba a estarse quietecito en su mansión a la vera del río Dee aguardando con tranquilidad a que llegara la oferta idónea para empezar un proyecto de cero a partir del próximo verano, y aceptar el enorme desafío de sacar del pozo a un histórico del balompié sajón venido a menos con todas las alarmas encendidas y un deadline a la vuelta de la esquina. Diez partidos (ahora ya ocho) para meterse en la piel de Arquímedes y encontrar el particular ‘eureka’ blanquinegro que le permita esquivar el fantasma real del descenso.

El par de entrenamientos previos a su rentrée en el torneo más poderoso del mundo frente al Leicester bastaron a Rafa para hacerse una idea bastante aproximada del avispero en el que se ha metido de cabeza: la enfermería hasta los topes (incluido Krul, su portero titular); jugadores desmotivados; con el ánimo por los suelos; en un estado físico deficiente; poco trabajados en materia táctica… Un diagnóstico que invitaría a cualquiera a salir corriendo de St. James’ Park. Pero no a un Rafa Benítez que se ha metido en la sala de máquinas del coliseo de Barrack road plenamente convencido de poder llevar a buen puerto la complicada misión que le ha encomendado el propietario de los magpies, Mike Ashley.

La fe mueve montañas y Benítez sabe mucho de eso (que se lo pregunten a Ancelotti y su Milan felices de la vida con aquel 3-0 en el descanso en la final de la Champions de Estambul). Tal vez por eso y por haber vuelto al ruedo justo donde más cómodo, comprendido y respetado se siente, la última víctima de Florentino Pérez en la trituradora de Concha Espina irradia positivismo por los cuatro costados y está tratando desde el primer minuto de inculcar a sus nuevos discípulos la filosofía del ‘vaso medio lleno’ para encarar los próximos duelos, el primero de ellos ante Norwich City, a la sazón un rival directo en esa pelea por sobrevivir a la zozobra liguera. Dicen quienes le conocen bien que esta nueva aventura en el Reino Unido ha logrado que su mirada destile una ilusión que no se le apreciaba en el rostro al entrenador castizo desde que abandonara Melwood.

No deja de ser curioso que Benítez haya encontrado nada más aterrizar en el hogar de la Toon Army la complicidad y el cariño que nunca llegó a tener durante su breve reinado en el club donde echó los colmillos. Empezando por la dirigencia, siguiendo por los analistas del equipo en los medios locales y acabando por una afición que aún se frota los ojos porque no termina de creerse que este Rafa que se sentó el pasado lunes por vez primera en el banquillo blanquinegro sea el mismo que devolvió al Liverpool sus días de gloria hace justo una década.

Ese flechazo con su nueva hinchada ya se tradujo, durante su debut frente al líder de la Premier en el King Power stadium de Leicester, en un verdadero homenaje a su figura rescatando del cancionero Red alguno de los temas que le dedicaron en The Kop durante su largo periplo como inquilino del banquillo de Anfield, caso de la popular ‘Spanish Bamba’.

Los varios cientos de valientes que se hicieron casi cuatro horas en coche para alentar a Benítez en su bautismo de fuego con las ‘urracas’ le dispensaron una sentida ovación nada más ingresar al terreno de juego que caló hondo en el ánimo de un técnico tremendamente apreciado en las islas Británicas, donde no pueden comprender la falta de paciencia madridista con un tipo honesto, dedicado en cuerpo y alma a su oficio, y que ha sido capaz de lograr títulos allá donde ha trabajado desde que explotara en su etapa al mando del Valencia.

Lo mismo sucedió este último domingo en Saint James’ Park, en la que fue su puesta de largo en casa para recibir ni más ni menos que al Sunderland en un derbi regional también con la permanencia en el horizonte. Acabó en tablas, que el Newcastle logró sobre la bocina, pero eso no impidió que su hinchada agradeciera a Benítez, cuando menos, que su equipo no cayera por séptima vez consecutiva ante los odiados Black Cats.

Fiel a su estajanovista manera de entender su profesión, y en este caso azuzado además por la premura de tiempo, el nuevo ‘boss’ del Newcastle, junto a sus fieles Paco de Miguel y Fabio Peccia (el entrenador de porteros, Xabi Valero, no le ha acompañado en esta ocasión), ha hecho un máster intensivo de las instalaciones del club  a lo largo de esta semana para tratar de sacarles el máximo rendimiento durante las sesiones de trabajo con sus futbolistas.

Darsley Park, el viejo training ground de las ‘urracas’, dista mucho del nivel que ofrecen Melwood (Liverpool), Cobham (Chelsea) o la Ciudad Deportiva de Valdebebas, pero el técnico español no cree que sea un impedimento para llevar adelante sus planes de poner en órbita a una escuadra que necesita empezar a puntuar como el comer. Qué duda cabe que un triunfo sobre el Sunderland habría sido el mejor modo de iniciar la reconquista. Pero el empate y el modo en que se consiguió, piensa Benítez, puede ser igualmente la primera piedra de un proyecto que el entrenador madrileño anhela sea mucho más extenso de estos dos meses y medio que restan para la conclusión del presente ejercicio. Aunque su casa de verdad quede a tres horas y media en coche. Nada es perfecto en esta vida.

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Leicester City, N'Golo Kanté, Premier League

KANTÉ, EL LADRÓN DE GUANTE BLANCO QUE HACE GRANDE AL LEICESTER

El sorprendente Leicester City no sólo vive de la mágica zurda del argelino Mahrez y del carro de goles que lleva anotados el pichichi Vardy (19) en esta disparatada edición de la Premier. Alejado de los focos mediáticos por ser el máximo responsable de que la sala de máquinas del líder de la Liga inglesa esté perfectamente engrasada en todo momento, N’Golo Kanté (París, 1991) se ha ganado el reconocimiento en bloque de los analistas del fútbol sajón.

Su extraordinario sentido táctico del juego, una desbordante condición física y, sobre todo, su brutal capacidad para limpiar el cuero a los rivales o embolsarse prácticamente cada pelota dividida que disputa, ayudan a explicar con mayor solidez argumental el hecho de que el colista del año pasado por estas fechas en el fútbol sajón lleve más de dos meses manteniéndose con holgura a la cabeza del reducido pelotón de aspirantes a desbancar al Chelsea de su sillón dorado.

Pocas veces en la historia del balompié un ‘currito’ habrá tenido tanta influencia en una escuadra aspirante a conquistar una liga de la relevancia de la inglesa como la que actualmente tiene este diminuto estajanovista galo (apenas mide 1’69) en el once de Claudio Ranieri. Tal es así que para el propio técnico italiano y muchos de los especialistas que siguen semana tras semana el campeonato más acaudalado del planeta el verdadero motivo de los éxitos que están cosechando los Foxes a lo largo del presente ejercicio se deben al equilibrio táctico y a la celeridad con la que el mediocentro de origen maliense da inicio a los golpes de mano que Mahrez y Vardy se encargan luego de llevar a feliz puerto.

“En este momento, Kanté es el mejor ‘tacleador’ y recuperador de balones que existe en el mundo”. La frase corresponde a Rio Ferdinand, todo un experto en materia defensiva. Los números avalan el comentario del ex zaguero del United, admirador confeso de un futbolista que llegó el pasado verano a Filbert Street procedente del Caen con la vitola de haber sido el jugador que más balones divididos (4’8 de media por choque) había conquistado en las cinco ligas europeas de referencia (Premier, LaLiga, Serie A, Bundesliga y Ligue 1), y eso a pesar de ser la temporada de su estreno compartiendo cartel con la flor y nata del balompié francés.

Kanté apenas ha superado la treintena de partidos en Inglaterra, pero su impacto con los Foxes en las labores de contención está rayando a un nivel aún superior al que tuvo durante las dos campañas que vistió la elástica azulgrana del modesto club galo. El volante tapón del Leicester lidera las dos estadísticas más notorias en el capítulo defensivo: la de balones divididos ganados -tackles- (115, 4’3 por partido) y la de interceptaciones o robos de balón (116, 4’1 por duelo). No hay ningún jugador entre las grandes competiciones ligueras del Viejo Continente que ‘limpie’ más y mejor el terreno de juego que esta máquina de triturar kilómetros, otro apartado en el que figura también dentro del top five.

Sólo el mediocampista marfileño del Toulouse Jean-Daniel Akpa-Akpro puede presumir en estos momentos de capturar más pelotas a ras de hierba que Kanté en toda Europa (121), aunque le han sido señaladas muchas más faltas que al franco-maliense, todo un prodigio ‘robando carteras’ sin que sus enemigos se percaten de ello. Al hombre-orquesta del Leicester sólo le han pitado 29 faltas, es decir, poco más de una por encuentro disputado en la Premier (ha participado en 28), y no ha pasado de las tres tarjetas amarillas. Indudablemente, la mayor permisividad de los árbitros ingleses en cuestiones de contacto juega en favor de un Kanté que viene superando en esas lides con insultante eficacia desde el arranque liguero a jugadores con una mayor complexión física.

Precisamente, el ser uno de los veinte jugadores más cortos de estatura de la Premier fue uno de los aspectos que estuvieron cerca de impedir su fichaje por los Foxes el pasado verano. El jefe de ojeadores del club, David Mills, lo tenía motorizado desde hacía un año y hacia finales de la anterior campaña se llevó al primer asistente, Steve Walsh, a Francia para verlo en directo. Aunque ya lo había visionado varias veces en vídeo, Walsh quedó más que convencido de que Kanté era el tipo de volante que necesitaban para dar consistencia a su deficiente medio campo, una de las causas del agónico sufrimiento del Leicester durante el pasado ejercicio. Sin embargo, recién llegado al banquillo del King Power stadium, Ranieri mostró sus dudas cuando le tiraron el nombre de Kanté para reforzar la medular al entender que era demasiado pequeño para salir airoso de los duelos con gente de mucha más envergadura en un campeonato tan físico como el inglés.

Pero Walsh y Mills le insistieron tanto en su contratación que al final cedió felizmente a sus consejos. “Steve me decía: Kanté es nuestro hombre Claudio. Estaba mucho más convencido que yo de traerle y al final se salió con la suya. Recuerdo que un mes después, cuando hablamos de Ngolo tras un partido en el que estuvo sensacional, le dije: ‘qué bueno que no me hiciste caso. Está claro que no sabía de lo que hablaba”, reconocía el propio técnico romano, hoy día un fan más del jugador que ejecuta en su 4-4-2 el mismo trabajo de chapa y pintura que hacía Claude Makelele en su Chelsea, el primero de la era Abramovich.

A Ranieri le sucedió entonces algo parecido a lo suyo con Walsh pocos meses atrás: le costó dios y ayuda convencer al magnate ruso de que pagara casi 25 millones de euros al Real Madrid para poder contar con la pieza que, en su opinión, les faltaba a los ‘Blues’ para que el rompecabezas encajase a la perfección. “Ahora ya tenemos nuestra batería”, solía decir el italiano al referirse al inagotable robabalones de origen zaireño.

Al actual pulmón de los Foxes, dotado de un mejor manejo de balón que el ex internacional galo (su acierto en el pase ronda el 82%), le llaman cariñosamente ‘la erupción’. El apelativo se lo puso Drinkwater, el otro héroe anónimo de la medular blaquiazul, por esa insistencia con la que asedia a sus enemigos hasta que les arrebata la redonda. Su único lunar, más allá del juego aéreo por cuestiones obvias, radica en su escasa aportación goleadora (sólo lleva un tanto en liga) motivada por su pobre golpeo de balón desde la media distancia. Consciente de semejante falencia, casi nunca dispara entre los tres palos.

Visto el espectacular rendimiento que está dando sobre el manto verde, en Leicester consideran una ganga los ocho millones de euros que pagaron al Caen por un futbolista que, curiosamente, aún no ha sido siquiera llamado a filas para disputar un amistoso ni por Francia ni por Mali, la patria de sus progenitores. Algunos medios del país vecino no descartan que Didier Deschamps dé la sorpresa llevándoselo a la Eurocopa, dado que su perfil encajaría como anillo al dedo en su entramado táctico.

Por si acaso, ex compañeros suyos en Les Bleus como Thierry Henry aprovechan la más mínima ocasión para enviarle mensajes subliminales. “Kanté es, para mí, el mejor fichaje de la temporada en la Premier. Creo que es tremendo lo que hace en cada partido. Muchas veces da la sensación de que hace el trabajo de dos en el medio campo por el espacio que es capaz de abarcar”, apuntó el ex ‘cañonero’ azulgrana después del duelo que el líder perdió frente al Arsenal en el descuento jugando con un hombre menos durante buena parte del choque, circunstancia que apenas acusaron los de Ranieri en buena medida por el descomunal despliegue físico y táctico realizado por el ex de Boulogne (Tercera división), club en el que inició su andadura profesional en mayo de 2012.

Su trascendencia en el esquema del conjunto que gobierna la Premier es tal que en poco más de un mes de competición se acabó engullendo al internacional suizo Gokhan Inler, el jugador que realmente había pedido Ranieri para fortalecer la Santa Bárbara de los Foxes. No resulta en absoluto extraño que al ex preparador de Atlético y Valencia se le viniera el mundo encima hace dos sábados cuando un problema muscular obligó a su valioso peón de brega a abandonar el césped faltando 20 minutos frente al Norwich. Aunque un gol de Ulloa logró salvar el liderato sobre la bocina, el preparador transalpino sólo podía pensar en qué haría durante las dos siguientes semanas que, sobre el papel, iba a estar inactivo Kanté.

El Leicester, como cabía esperar, acusó en demasía su ausencia ante el West Brom (único duelo que se ha perdido esta temporada), una escuadra de perfil guerrero cuyos volantes camparon a sus anchas sin el antídoto de ‘la erupción’ enfrente. El empate final dejó un sabor agridulce en el seno de la Blue Army, que se temía lo peor con vistas a la inminente salida a Vicarage Road, el feudo del Watford. Empero, el panorama cambió toda vez se supo que los plazos de recuperación de Kanté se habían acortado al mínimo y volvería a estar en el once de salida de ‘King’ Claudio ante los Hornets de Quique Sánchez Flores.

Su regreso resultó decisivo para alimentar una semana más los sueños imposibles del cuadro blanquiazul: el volante de origen africano no sólo completó los 90 minutos como si tal cosa, sino que además fue el jugador que más corrió (11’6 Km.) de los 28 protagonistas y, cómo no, el que más balones birló a Mario Suárez y compañía. Cierto es que el gol del triunfo visitante lo firmó Mahrez (suma ya 15) y para el mediapunta argelino fue también el MVP del choque, pero las palmadas de Ranieri se las llevó, una tarde más, el hombre que articula al líder de la Premier.

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ADRIAN DENNIS/AFP/Getty Images

 

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Cine, Fútbol, Messi, Newell's Old Boys, Valentino Acuña

VALENTINO ACUÑA, EL MESSI QUE DESCUBRIÓ ALEX DE LA IGLESIA

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FOTOS: DAVID RUIZ

Valentino Acuña tiene madera de crack. De ello se dio cuenta rápidamente Alex de la Iglesia. El director de cine vasco lo ‘descubrió’ hace un par de años mientras rodaba en Rosario escenas para el film ‘Messi, la película’, que recorre los diferentes episodios en la vida del mejor futbolista del planeta y que trata de explicar cómo aquel menudo crío que apenas levantaba medio palmo del suelo ha sido capaz de convertirse en el referente ineludible del balompié planetario.

Estrella indiscutible de la ‘línea A’ de prealevines de la escuela Malvinas Argentinas (la misma de la que salió La Pulga), Valentino tiene 9 años, juega de extremo izquierdo, es tremendamente hábil y zurdo, amén de tener un cuerpito casi indetectable para los defensas contrarios. Demasiadas coincidencias con el extraterrestre del Barça como para que el cineasta bilbaíno las obviara cuando se puso a buscarle un doble para emular sobre la canchita de fútbol 7 las vertiginosas galopadas de su etapa en las inferiores del Newell’s Old Boys.

De la Iglesia contaba con dos actores-niño, Valentín Rodríguez (interpreta a Messi con seis años) y Juan Ignacio Martínez, ‘fichados’ en Buenos Aires para interpretar al protagonista en el documetraje. Aunque el segundo tenía buenas hechuras con la pelota en los pies, carecía del desparpajo messiánico para moverse por el campo de juego. Además, era diestro. Así que decidió realizar un casting relámpago con chavales santafesinos para ejercer de especialista en la cancha rodando las escenas de los partidos. Más de 300 niños pasaron por el tamiz del director español hasta que el brutal talento de Valentino se cruzó ante sus ojos y lo fichó sin pestañear.

“A mí me llamó el psicólogo de Malvinas, Gabriel Cuadra, y me contó que estaban buscando niños de una determinada edad y estatura para la película. Tenían que ser zurdos y hábiles con la pelota. Pidieron vídeos de mi hijo y lo llamaron para hacer una prueba. Acabó haciendo varias y finalmente lo cogieron para doblar a Messi. Se puede imaginar la sorpresa que nos llevamos en casa”, rememora Gustavo Acuña, el padre de la criatura.

Aunque fue el club quien le adelantó que su hijo había sido el elegido para doblar al alumno más ilustre de la factoría rojinegra, Gustavo prefirió mantenerlo unos días en secreto hasta que fuera oficial y que el chaval no se llevara un disgusto monumental. “No le dije nada ni a él ni al resto de mi familia hasta que me lo confirmaron desde PromoFilm, la productora de Buenos Aires. Cuando se lo conté, no paraba de preguntarme qué tendría que hacer en el rodaje. Era su única preocupación”.

Como sucedía con el Messi genuino, Valentino era el más pequeño de los 21 integrantes de la cantera rojinegra que tomaron parte activa en la grabación del film, pero a su vez el más talentoso, motivo por el cual milita una categoría por encima de su edad casi desde que ingresara en el semillero de Newell’s procedente del Bancaria, club en el que comenzó su idilio con la redonda a los tres añitos. El menor de los cuatro hermanos Acuña (todos ellos futbolistas) no sólo se asemeja a su ídolo máximo dentro del rectángulo de juego: su extrema timidez y nula verborrea recuerdan a aquel genio embotado en el torso de un microbio. “Lo pasé bien. Fue muy lindo hacer de Messi”, acierta a decirnos en una primera andanada con voz casi inaudible.

Durante los dos días que duró el rodaje en suelo rosarino, Alex de la Iglesia y su extenso equipo se deleitaron con la clase de un Valentino que recuerda las consignas que le daba el ‘técnico-director’. “Me pedía que hiciera jueguitos con la pelota y que le pegara bajo”. Su idolatría por el flamante Balón de Oro azulgrana no tarda en aflorar al confesar que “tengo la mochila y la cartuchera de Leo. Cuando juega el Barça, siempre me fijo en él. Trato de imitarle”.

La falta de salero del pibe hace que su padre tome rápidamente el relevo en la charla para relatar la jugada ‘tonta’ que echó por tierra una parte del metraje acumulado por el equipo de producción hispano-argentino. “Le pidieron a Valentino una jugada de gol, pero el chico que hacía de arquero, contra lo previsto, atajó su remate. Entonces se escuchó un grito del director, algo contrariado: ‘Díganle al portero que no ataje’, dijo. Y se tuvo que volver a rodar”.

Los Acuña saben que tienen un diamante en bruto en casa. Sin embargo, a imagen y semejanza de lo que hicieron los Messi con Leo, se niegan a alimentar las expectativas de Valentino pese a que su capacidad goleadora empieza a cobrar velocidad a ritmo geométrico. “Ya sabe que lo primero es estudiar. Luego viene el fútbolSus exhibiciones han ido en aumento en la campaña recién concluida en el hemisferio austral. Sea como fuere, los estratosféricos 234 tantos que su ídolo firmó durante su paso por la cantera de Newell’s continúan siendo palabras mayores.

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Balón de Oro, Malvinas Argentinas, Messi, Newell's Old Boys

MALVINAS ARGENTINAS: ESCUELA MESSIÁNICA

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Las manecillas del reloj están al borde de cuadrarse en las tres de la tarde y un batallón de chavales se agolpan con puntualidad británica a la entrada del predio (centro de entrenamiento) que el Club Atlético Newell’s Old Boys tiene en pleno centro de Rosario, entre Zeballos esquina con Vera Mujica. No falta ni el apuntador. Lógico. Para este centenar de veteranos de la escuela de fútbol infantil Malvinas Argentinas se trata de un día muy especial. Superado con nota el lustro de ciclo formativo, la última hornada de alumnos del semillero leproso, el mismo del que un día partió hacia la gloria el mejor futbolista del planeta, se pone en marcha rumbo al Parque Independencia para disfrutar del apetitoso menú con el que la entidad rojinegra agasaja a sus precoces peloteros tras haber puesto un broche brillante a esa etapa iniciática de aprendizaje: una visita guiada por todas las dependencias del estadio Marcelo Bielsa, que culminará con su firma en el libro de oro de Malvinas, una especie de Santo Grial de la escuelita que en su primera página recoge la dedicatoria de su más egregio discípulo: Lionel Messi.

 

Arropados por sus técnicos y los pocos padres que han podido escaparse del trabajo, la última hornada de herederos del crack azulgrana desfilan con gesto medio embobado ante el mural que ejerce de veloz memoria cronológica de la entidad fundada en 1903 por el súbdito inglés Isaac Newell. Sorprende que la mayoría de ellos salen airosos del trivial en código rojinegro que les plantea Cecilia, la responsable de explicarles todos los entresijos que esconde el coliseo leproso. “Desde que ingresan en nuestra escuela se les empapa de la historia del club, para que sepan de dónde venimos y lo que somos. Es muy importante generar en los chicos un clima de pertenencia al equipo e identidad con el escudo y los colores negro y rojo”, explica Marcelo Belluschi, uno de los 25 entrenadores con que cuenta la escuela de Malvinas.

 

Formado también en las categorías inferiores de Ñuls y hermano de Fernando, ídolo del equipo campeón del Apertura 2004 bajo la batuta del Tolo Gallego, Marcelo acaba de cumplimentar su primer curso en la escuela infantil, motivo por el cual los chavales le pedirán al paso por la sala de prensa que cuente en voz alta cómo se ha sentido en su regreso al pasado. Si de algo presume esta mastodóntica factoría de talentos con 1.100 alumnos repartidos en 58 equipos, es del ambiente familiar con el que se gestiona cada detalle. No hay un solo preparador que no haya sido cocinero antes que fraile en el predio de Zeballos, como tampoco hay una sola mamá que no integre por activa o por pasiva la llamada Subcomisión de madres de Malvinas, responsable de la organización y coordinación de todos los eventos de la escuelita, como esta visita guiada, los desfiles en el Parque Independencia, las actividades culturales, los viajes para animar a los chicos, las ceremonias de entrega de trofeos…

 

Tal vez por eso la gran familia de La Lepra (llamada así despectivamente por los hinchas de Central –Los Canallas– después que éstos se negaran a disputar un clásico para ayudar económicamente a una leprosería rosarina a principios del siglo XX) lleva a gala ser el único club del mundo en haber ganado un título liguero (el de 1988) con un plantel integrado únicamente por jugadores y técnicos forjados en las divisiones inferiores de Newell’s. “Eso habla muy bien de la calidad del trabajo de base que se lleva haciendo en este equipo desde hace casi cuatro décadas, cuando arrancó el proyecto de Malvinas”, apunta Ariel Cozzoni, ex gloria rojinegra y actualmente coordinador del fútbol infantil.

 

Conceptos tales como solidaridad, compromiso, respeto, educación o humildad acompañan inexorablemente a la pelota durante las sesiones de entrenamiento en el centro de producción de futbolistas de Newell’s. Trabajar la técnica individual, la coordinación motriz y el aspecto físico constituye el centro de gravedad de la labor de los técnicos, pero sin olvidar nunca la vertiente social del deporte, el factor humano. “Son máximas que tenemos en la escuela. Preparamos el capital futuro de la institución, pero con la conciencia de que el camino es largo y de que no se deben quemar etapas. A estas edades, el niño debe disfrutar ante todo del juego y aprender bien los conceptos básicos para que los alumnos que pasen luego a Bella Vista (el centro deportivo para los juveniles y el primer equipo) estén en disposición de prepararse para llegar, si su progresión es la adecuada, a ser futbolistas profesionales”, sentencia el ‘jefe’ de la joven manada rojinegra.

 

No es de extrañar, visto lo visto, que los Messi eligieran Malvinas para comenzar a pulir los lingotes de talento que el pequeño Leo ya dejaba escapar de su pie izquierdo en Grandoli, el diminuto club barrial donde dio sus primeros puntapiés siendo un microbio de apenas cinco años. Ese perfil bajo y humilde, no exento de competitividad que inculca Newell’s a sus canteranos, resultó determinante para que el quíntuple Balón de Oro marcara un antes y un después en la historia del fútbol base leproso. “Agarraba la pelota y hacía todo solo. Generaba un fútbol brillante, pese al físico que tenía. Cuando encaraba no lo frenaba nadie. Es más, la acción acababa en gol seguro”, rememora Adrián Coria, uno de los técnicos que tuvo el privilegio de guiar los pasos de Messi en Malvinas. “Sus papás lo traían un par de tardes por semana a entrenar, y luego jugaba los fines de semana. Primero en fútbol 7 y después en fútbol 11, igual que ahora”.

 

Sentados en las cómodas butacas de la Visera Gerardo Tata Martino mientras observan extasiados el silencioso manto verde, los herederos de Messi alucinan cuando Cecilia les tira un dato que habla por sí solo de lo que ya era La Pulga cuando tenía su misma edad: “En el mismo tiempo que ustedes han pasado en la escuela, Leo convirtió 234 goles. Es, como podéis imaginar, el récord absoluto de todo el fútbol infantil rosarino. Igual que ahora también lo es de la Liga española”. La ferviente admiración por el más ilustre de los alumnos de Malvinas no es, sin embargo, compartida por el centenar de pibes. “Gambetea muy bien, pero la pisa mucho, es demasiado comilón (chupón). Mi modelo es Maxi Rodríguez, que también es zurdo pero juega más para el equipo, como yo”. La atrevida aseveración corresponde a Mirko Martínez, un extremo diestro de apenas 12 primaveras. Lucas Castillo, el ala izquierdo del equipo alevín de la Liga rosarina, la misma categoría  y el mismo torneo en el que Messi la descosió partido a partido, da la razón a su compañero. “Es muy rápido y lleva la pelota siempre pegadita al pie, pero gambetea demasiado. ¡Es un comilón!”.

 

Camino de los vestuarios, la muchachada atraviesa el largo túnel que conecta al otro extremo con el ruedo rojinegro sin perder detalle de las fotos tamaño póster de quienes dieron lustre a las siete estrellas que adornan el palmarés de Newell’s: Roberto Sensini, Lucas Bernardi (hoy técnico del primer equipo), Sebastián Domínguez, Diego Mateo, Mauro y Lautaro Formica, Fernando Belluschi, Leonardo Ponzio, Mauricio Pocchetino, Eduardo Berizzo, Marito Zanabria, Cristian Domizzi, Ezequiel Garay, Damián Manso, Mauro Rosales, Gastón Sauro, Ignacio Scocco, Gabi Heinze, Maxi Rodríguez, Diego y Fernando Crosa…

 

El ingreso en el santuario de las estrellas leprosas provoca un revuelo que por momentos resulta incontrolable para guías, padres y entrenadores. Flashazos, correrías y gritos inoculan los esfuerzos de los mayores por domeñar la rebelión de renacuajos. De nuevo, es Cecilia con sus hábiles dotes de psicóloga la que logra poner freno al ímpetu de los chavales mentando el término mágico. “Ahora les pido que piensen qué van a escribir en el libro de la escuela. No olviden que fue Messi quien lo estrenó, así que el mensaje que dejen debe estar a la altura del mejor del mundo”. Les recuerda que el atacante del Barça siempre los tiene presente, como demuestra el hecho de haber donado una importante cantidad de plata en 2008 para lavarle la cara al predio donde se han ejercitado los cinco últimos años cuando el club entró en barrena tras el desfalco realizado por el presidente saliente Eduardo López.

 

El acto final del emocionante recorrido por las entrañas de Newell’s sitúa a estos jóvenes aprendices de artistas de la redonda frente a su peor trance: expresar en un par de frases lo que ha significado para ellos jugar en Malvinas. “Fue lindo todo lo que viví acá. Nunca olvidaré a Malvinas ni a mis compañeros. Huevo, garra y corazón”, escribe el arquero Agustín González a modo de despedida. El zaguero Jeremías Sánchez ‘fusila’ lo del huevo, la garra y el corazón, a la sazón lema de la hinchada de Newell’s, lo mismo que otros 70 compañeros carentes de imaginación hasta que le llega el turno a Lautaro Parada, el último de la fila. El puntero izquierdo revisa previamente el comentario de su ídolo y referente y dispara con osadía. “De Malvinas salió el mejor jugador de la historia. Ojalá pueda seguir tu camino, Leo”. ¿Un nuevo proyecto messiánico? Sólo el tiempo lo dirá.

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Fútbol, Kevin Strootman, Liga de Campeones, Real Madrid, Roma

STROOTMAN ESQUIVA LA RETIRADA Y APUESTA POR VOLVER FRENTE AL REAL MADRID

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Kevin Strootman comienza a divisar la luz al final del agujero negro en el que lleva sumido desde el 9 de marzo de 2014. El centrocampista holandés de la Roma, uno de los mejores volantes mixtos del balompié europeo actual, se encuentra en la última fase de recuperación de una grave lesión de rodilla que le obligó a pasar hasta en tres ocasiones por el quirófano y que le ha tenido al borde del retiro por culpa del llamado síndrome de Cíclope, una dolencia que se produce por la pérdida de la extensión de la rodilla después de una reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior.

Por suerte para el todocampista giallorosso, las hábiles manos del doctor Pier Paolo Mariani posicionaron debidamente en una complicadísima intervención el ligamento dañado en el sitio correcto el pasado mes de septiembre y los dolores de Strootman han ido remitiendo al tiempo que su rodilla izquierda responde satisfactoriamente al fin a las cargas de trabajo que debe afrontar a diario en Trigoria, la ciudad deportiva romanista, con el fin de poder volver a pisar nuevamente un terreno de juego con garantías. El medio tulipán, que expresó su felicidad a través de un vídeo difundido por el club italiano en los días previos a Navidad, se ha fijado ya una fecha para ese ansiado retorno: el encuentro de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, que enfrentará a la Roma con el Real Madrid en el Olímpico de la capital italiana el 17 de febrero.

Si logra llevar a buen puerto sus planes, Strootman habrá cerrado un calvario de 23 meses largos que arrancó con una desafortunada acción al inicio de un choque liguero contra el Nápoles (dirigido entonces por Rafa Benítez) que derivó en una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Un mal apoyo con su pierna buena fue el causante del grave percance, que no sólo le privó de ayudar esa campaña a su nuevo club (había llegado el verano de 2013 procedente del PSV) en la pelea por el Scudetto, sino que también le dejó sin opciones de disputar el Mundial de Brasil con la Oranje, donde era pieza básica en el esquema de Louis van Gaal.

Tanto que el actual técnico del Manchester United se vio obligado a pasar del 4-3-3 al 5-3-2 ante su ausencia. “Strootman nos daba equilibrio y gracias a él toda la estructura tenía sentido. Cuando se lesionó tuvimos que cambiarlo todo porque no hay otro Strootman”, explicó meses más tarde cuando pretendió llevárselo a Old Trafford, aun estando en la fase de recuperación de su primera intervención quirúrgica, realizada en Amsterdam.

La vuelta de Strootman se hizo esperar más de la cuenta y no sería hasta el 9 de noviembre de 2014 cuando el número 6 de la Roma volvería a pisar un manto verde para disputar los minutos de la basura ante el Torino. Empero, el viento de la desgracia volvió a cebarse en el volante de Ridderkerk y cinco partidos más tarde, concretamente frente a la Fiorentina (25 de enero), su rodilla izquierda se resintió. El jugador viajó de nuevo a su país, donde le fue detectado un tejido fibroso en el cartílago que afectaba al normal funcionamiento del ligamento. Una artroscopia debía corregir el problema definitivamente, aunque los galenos le avisaron que debía despedirse de lo que restaba de temporada. Una más.

Esa segunda operación, sin embargo, sólo consiguió agravar la lesión de un Strootman que un mes después de pasar por el quirófano era incapaz de flexionar en toda su extensión la rodilla maltrecha, la cual además le producía intensos dolores durante los ejercicios de recuperación que había iniciado. Tras pasar por las consultas de varios especialistas y someterse a nuevas pruebas, que revelaron una implantación errónea del ligamento dañado como el causante de la falta de fuerza en su rodilla, el volante de 25 años, a instancias de su club, se puso en manos del doctor Mariani, quien ya intervino en 2006 a Totti con notable éxito, para que salvase su carrera profesional.

Los rumores cada vez más persistentes de un prematuro adiós de las canchas del mediocampista tulipán llevaron a Strootman a difundir un comunicado en el que explicaba su delicada situación y sus ganas de seguir peleando contra la adversidad para disfrutar otra vez de su profesión. “Debido a la falta de fuerza en la pierna izquierda, no puedo competir al más alto nivel en este momento. En las últimas semanas hemos consultado con algunos de los mejores especialistas y el personal médico de la Roma. Me han aconsejado reconstruir el ligamento existente en otra posición para tener menos problemas con la rodilla en el futuro. Voy a pasar otra vez por el quirófano y haré todo lo que esté en mi mano para volver a jugar lo antes posible”.

A partir de ahí, la fuerza de voluntad de este pitbull, al que en su país muchos consideran el heredero del gran Edgar Davids por su ingente poderío físico, su sentido táctico del juego y una notable calidad técnica, está haciendo el resto para acortar lo máximo posible los plazos de recuperación. Las buenas sensaciones de su rodilla izquierda y la ausencia total de dolores son la mejor prueba de que todo marcha viento en popa, algo de lo que se congratulan los propios compañeros del tulipán, que al igual que su técnico, Rudi García, arden en deseos de volver a contar con un jugador llamado a liderar el medio campo romanista una vez recupere su nivel de antaño. “Los campeones como tú son verdaderos gladiadores y no se rinden nunca. Te esperamos, tu ayuda es muy importante. Para nosotros eres la Roma en alma y corazón”, escribía Francesco Totti a fines del mes pasado para dar ánimos a un Strootman que había empezado a tocar el balón.

Y es que en el vestuario del cuadro de la loba capitalina saben bien que la vuelta a escena del zurdo tulipán con vistas al doble duelo europeo frente al Real Madrid sería un acicate añadido para tratar de dar la sorpresa y dejar en la cuneta a una escuadra, la de Concha Espina, que curiosamente cortejó sin éxito a Strootman en septiembre del pasado año luego de la precipitada salida de Xabi Alonso y Ángel Di María.

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Fútbol, Leicester City, Premier League, Riyad Mahrez

EL CRACK DE LA CALLE QUE DA LUSTRE AL PARTIDO A PARTIDO DEL LEICESTER CITY

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A Riyad Mahrez (Sarcelles, 1991) le ponen los desafíos. Y cuanto más complicados, mejor. Tanto que emular a Tom Cruise en su interminable saga de ‘Misión imposible’ con una pelota atada a su primorosa zurda ha sido una constante en la existencia del futbolista más desequilibrante que pisa en estos momentos los impolutos greens de la Premier League.

Su capital influencia en el inesperado liderato del Leicester City de Claudio Ranieri queda reflejada en un dato absolutamente demoledor: el extremo de origen argelino es el jugador que ha participado en más goles (20) a lo largo de las 17 jornadas que se llevan disputadas en el campeonato, a razón de trece dianas y siete asistencias.

“No me ha sorprendido (su estado de forma) porque sabía que podía hacer las cosas que estoy haciendo. El fútbol es un deporte en el que la confianza es clave. Cuando empiezas a ver portería con asiduidad tienes más confianza y eso probablemente es lo que más me esté ayudando”. La simplicidad con la que el propio Mahrez explica su irreverente irrupción en el olimpo reservado a los Agüero, Rooney, Hazard, o Alexis Sánchez es inversamente proporcional a ese conservador discurso que cada miembro de los Foxes, empezando por el técnico italiano, repite como un mantra cuando les preguntan sobre las posibilidades de que puedan coronar allá por el mes de mayo el Everest del balompié inglés por delante de los morlacos de la competición.

“Estamos viviendo algo mágico y debemos seguir trabajando duro porque no queremos despertar. Quiero que el sueño continúe y que nuestros aficionados sigan gozando de este momento, pero siendo realistas no creo que podamos ganar la Premier. Nuestra meta siempre fue llegar a los 40 puntos. Nos faltan sólo dos, así que a partir de ahí veremos qué pasa”. En suma, que el ‘partido a partido’ de Simeone también ha calado hondo en una escuadra que en diciembre de 2014 ocupaba el farolillo rojo y a la que todas las casas de apuestas le habían colgado el cartel de ‘carne de Segunda’.

Pero hete aquí que entre la magia de este franco-argelino de 24 años y los cañonazos del ‘fideo’ Vardy (15 dianas) le han dado la vuelta a la tortilla de tal manera que el Leicester no sólo se ha encaramado a lo más alto de la tabla en la máxima categoría por vez primera en sus 131 años de historia, sino que además ha rubricado una hazaña nunca antes alcanzada por un club de la Premier: celebrar la Navidad como líder un año después de haber iniciado la tradicional jornada del Boxing Day (26 de diciembre) en el último puesto de la clasificación.

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Liverpool, esta misma tarde, y Manchester City después (día 29) tratarán de impedir que este prestidigitador de la pelota, autor de seis dianas en las tres últimas citas ligueras, haga campeón de invierno al Leicester. Compleja tarea para Klopp y Pellegrini echar el lazo a un jugador forjado a sí mismo en las interminables pachangas de barrio en la periferia de París, donde creció.

Sus fintas de bailaor flamenco y esas diagonales vertiginosas en las que se va deshaciendo uno por uno de cuantos rivales le salen al paso huelen a potrero, a ‘gol regañao’ improvisado en mitad de una rue, a talento desbordante en estado puro. “A veces estoy en el campo y pienso que estoy jugando en la calle. Creo que ese background mío aporta algo diferente al equipo y mezcla bien con las cualidades del resto de mis compañeros”, afirma sin ambages el futbolista que despojó a Mourinho  del banquillo del Chelsea con una actuación descomunal.

La mahrezmanía, sin embargo, se ha ido cocinando a fuego lento y con no pocos obstáculos motivados por ese afán primigenio de querer un balón para sí, su esmirriada figura y escasa velocidad para sacar provecho de sus caños o regates en una baldosa. “Era un chico muy frágil, pero nunca se dio por vencido y ahora está dando sus frutos. Ha trabajado muy duro para llegar hasta la élite. Desde muy temprano aprendió a asumir responsabilidades. Mahrez no es sólo un jugador técnico. Tiene las agallas y el carácter que definen a los grandes jugadores. Nunca se esconde”, contaba a L’Equipe Mohamed Coulibaly, director técnico del Sarcelles, la escuadra de la Liga de Distritos de París en la que se alistó siendo un adolescente sin más pretensión que pasar el rato con los amigos.

La repentina muerte de su padre Ahmed, a causa de una afección cardíaca, fue el detonante que cambió los parámetros vitales de Riyad. “Él siempre estaba detrás de mí, quería que yo fuera futbolista. Venía a verme todos los partidos y me daba siempre consejos. Había jugado en clubes pequeños en Argelia y en Francia, así que sabía lo que decía. Y yo le escuchaba. Su fallecimiento fue un shock para mí, pero también me proporcionó el estímulo del que carecía hasta ese instante para pelear por mi futuro en el fútbol”.

LA LLAMADA DE ARGELIA RUMBO A BRASIL 2014

Fiel a su inveterada condición de fino autodidacta sobre el manto verde, Mahrez diseñó una hoja de ruta poco convencional, apostando por clubes de perfil bajo, como los aficionados del Quimper KFC (liga regional) o el Le Havre (Ligue 2), en los que fue puliendo sus deficiencias físicas y tácticas sin presión alguna. A su ritmo. Sentirse cómodo era primordial para el hoy internacional argelino, que llegó a rechazar ofertas del PSG y del Marsella. “Elegí Le Havre por la tradición que siempre tuvo su centro de formación. Jugar en Segunda fue duro al principio porque es una categoría muy defensiva, pero mi segundo año fue mejor y a la mitad del tercero llegó la oferta del Leicester y me vine a Inglaterra, pese a que mi entorno me decía que el fútbol inglés no era para mí. Pero quería probar. Lo hice y me encantó”, relata.

 

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Los Foxes pagaron medio millón de euros en enero de 2014 por un futbolista que a día de hoy está valorado en 11 millones… y subiendo. Su notable primer semestre en las Islas, siendo ya pieza clave en la vuelta a la Premier de su nuevo equipo, amortizó la inversión realizada, y a Riyad le sirvió para hacerse un hueco en la lista de Argelia rumbo al Mundial de Brasil, motivo por el cual se siente en deuda con el actual líder de la liga inglesa. “El Leicester me lo ha dado todo. Gracias a ellos he descubierto la Premier y pude jugar la Copa del Mundo. Éramos líderes en Segunda y el seleccionador (Halilhodzic) se empezó a fijar en mí. Tengo claro que de haber seguido en Le Havre nunca habría venido a verme”, asegura.

Villarreal y Roma movieron ficha el pasado verano para tratar de traerlo de vuelta al continente. En Inglaterra hay quien asegura que el mismísimo Barça ha sondeado al Leicester en su búsqueda de un suplente de garantías para Messi y Neymar. Pero el explosivo exterior zurdo a banda cambiada (siempre arranca desde el costado derecho) tiene claro que, de momento, su perfil ha de seguir siendo bajo.

“Este tipo de cosas no me preocupan lo más mínimo. Soy jugador del Leicester y estoy feliz aquí. Si el destino me lleva a otro lugar en el futuro, ya se verá. Pero ahora mismo no quiero pensar en eso”, concluye el mejor futbolista africano en 2015, aunque no figure entre los tres nominados al galardón. Cosas que pasan.

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