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Unión Berlín: el equipo que odiaba la ‘Stasi’ se cuela en la Bundesliga

El viento cambió al fin de dirección en el An den Alten Försterei y el Unión Berlín, pariente pobre del balompié en la capital alemana, pudo dejar a un lado ese estigma de la desgracia que le ha perseguido históricamente y tocar el cielo con los dedos después de noquear inesperadamente al Stuttgart de Pavard y Mario Gómez en el Relegation Play-off y colarse por vez primera en la Bundesliga en su no demasiada larga vida. 

Fundado en plena Guerra Fría (1966) en Köpenick, el barrio obrero por excelencia de la parte oriental de Berlín, el conjunto del que es hincha acérrima la famosa cantante Nina Hagen y que floreció con inusitada efervescencia en la extinta República Democrática Alemana (RDA) sobre las cenizas del FC Olympia Oberschöneweide, es un auténtico superviviente cuyo gran tesoro es su incondicional parroquia, de las más fieles y empáticas del país nibelungo. 

Tal vez sea porque esa enorme e ‘infernal’ grada de pie del Alten Försterei retrotrae al fútbol de otro tiempo o porque en esa Bombonera de bolsillo se escucha antes de cada partido el que es considerado himno más bonito del balompié teutón. El caso es que la hinchada de Die Eisernen (los hombres de hierro) hizo del nombre de su club un lema vital del que son hoy partícipes desde trabajadores del metal hasta miembros de las comunidades hippies y punks de Berlín.

Iniciativas del calado de ‘Sangrar por Union’, en la que sus incondicionales donaron sangre para recaudar fondos que permitieran al equipo participar en la Liga Regional Norte; la venta de camisetas y de entradas para un concierto de rock; organizar un amistoso con sus ‘primos-hermanos’ del Sankt Pauli para salvar el pellejo en 2004; o ponerse el mono de trabajo y acometer con sus propias manos las mejoras de su pequeño templo, requeridas por la Federación para poder disputar la promoción a Primera división, son sólo un pequeño botón que demuestra la grandeza de ese ejército de 21.500 almas dispuestas a lo que haga falta por mantener vivos sus colores rojiblancos.   

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Invasión final del césped por parte de la afición del Union tras lograr el ascenso.

‘ALTER EGO’ DEL ATLÉTICO

Si de colores fuera esta historia, podría decirse que el Unión es un alter ego ‘a la alemana’ del Atlético de Madrid. Y es que la mala fortuna se cebó en ellos las dos únicas veces que lograron sacar un billete para competir en el viejo continente: en 1968 ganaron la Copa de la RDA, pero la Primavera de Praga les impidió viajar a Occidente. En 2001 se clasificaron para la Copa UEFA, pero su esperado retorno fue aplazado por culpa del 11-S.

Con apenas un título en sus vitrinas y dos finales de Copa perdidas (1986 y 2001), al Union le tocó convivir y sufrir al otro lado del famoso Muro al temido Dínamo de Berlín, el niño mimado del régimen socialista de Erich Honecker y especialmente de Erich Mielke, ministro del Interior y jefe de la Stasi. Hincha acérrimo del Dinamo, del que no se perdía un partido en casa, Mielke amañó varias Oberligas en favor de su club: no en vano la ganó diez años de manera consecutiva. Y si de paso podía hacerle la pascua a sus vecinos del Union, tanto mejor. 

Pero volviendo a los felices días actuales, el inesperado pelotazo de los hombres de hierro dirigidos por Urs Fischer, un once corajudo e intenso que pelea cada pelota como si fuera la última de sus vidas, ha sido posible gracias a la aportación de su principal figura: su estadio. La caldera de Köpenick, con los aficionados rugiendo literalmente sobre los hombros de los rivales, dada la extrema cercanía de la grada al césped, ha llevado en volandas a una Unión que sumó 38 de sus 57 puntos en el Alten Försterei, repartidos en 11 victorias, cinco empates y una sola derrota. Números que le han convertido en el mejor local de toda la Bundesliga 2.   

La capacidad intimidatoria que los 21.700 hinchas que abarrotaron cada partido del Unión consiguieron durante esta histórica campaña contrasta radicalmente con la calidez y fraternidad que exhiben durante las fiestas navideñas. El recital de villancicos, con las gradas a reventar, pasa por ser uno de los eventos estelares e imperdibles de tan señaladas fechas en la ciudad de Berlín. No cabe duda que el del próximo diciembre tendrá un sabor especial, con el carismático e irredento Unión compitiendo de igual a igual con Bayern, Borussia Dortmund, RB Leipzig, Eintracht, Schalke 04… Willkommen! 

 

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